La personalidad del empresario
Un estudio psicoanalítico
Dr. Luis
Allegro
La
personalidad del empresario me ha interesado por la cantidad múltiple de
facetas que en ella se ponen en juego y por la extraordinaria creatividad que
promueve. Mi interés se ha concentrado especialmente en el estudio de cuáles
son los componentes psicológicos que inciden y determinan el funcionamiento
empresarial y especialmente cuándo y en qué forma, estos determinan el éxito o
el fracaso de la gestión. Un interés particular me despiertan aquellas personalidades
que son capaces de generar empresas.
He podido
comprobar que, en un sentido general, los mismos componentes que determinan la
patología son los que producen el éxito. ¿Qué es lo que hace que estas disposiciones
conduzcan en algunos casos al éxito y en otros a la patología?
En primer
lugar interviene un factor cuantitativo en la participación de estos componentes:
cuando el monto sobrepasa un determinado límite, se rompe el equilibrio y se
cae en la patología. En segundo lugar, depende de un factor cualitativo: cuando
el funcionamiento de estos componentes es adecuado a una estrategia coherente
con los fines que se buscan se logra el éxito. En este caso la operatividad del
empresario puede adquirir un alto grado de eficacia.
Es importante
tener presente que estas estructuras y funcionamientos no son inmodificables.
Por el contrario, un tratamiento adecuado incrementa la zona de salud, amplía
los límites del equilibrio funcional y permite un mejor aprovechamiento de los
resortes personales positivos.
Metodología
del estudio y consideraciones técnicas
Este trabajo
ha sido efectuado con datos obtenidos básicamente con el método analítico. Por
lo tanto el campo de observación es el que brinda el encuadre analítico, o sea
el marco de la entrevista o de la sesión. A esto he agregado algunos otros
datos obtenidos por observaciones directas.
El material ha
sido recogido de las siguientes fuentes:
- de material
clínico de entrevistas o de sesiones psicoanalíticas;
- de referencias
de familiares directos o de socios vinculados al quehacer empresarial, a través
de entrevistas individuales y/o grupales.
Se puede
objetar que este estudio se basa en datos obtenidos en tratamientos, o en situaciones
clínicas y que, por lo tanto, el carácter clínico ha podido distorsionar tanto
la conceptuación como las inferencias surgidas. Como descargo a esta objeción
puedo decir que la gran mayoría vinieron a la consulta o se pusieron en
tratamiento por problemas empresariales, ya sea con los socios, ya sea con la
conducción de la empresa, ya sea por problemas con el personal. Algunos
vinieron presentando perturbaciones emocionales y síntomas referidos a la
esfera de la angustia, de la depresión, o del cuerpo (como síntomas
respiratorios, cardíacos, hipertensivos, gástricos, intestinales, etc.). Pero
en todos ellos se dio una constante: la franca relación que mantenían con los
avatares de sus respectivas empresas.
Generalmente
los interesados comenzaron hablando de sus problemas personales, pero
paulatinamente fueron introduciendo los problemas relacionados con sus
empresas. Esto, en algunos casos, adquirió tal intensidad que dieron la
impresión de que el tratamiento individual era una forma de venir a tratar a la
empresa misma. Efectivamente se pudo observar que siempre había una franca
correlación temporal entre el padecimiento individual y el conflicto
empresarial. El problema empresarial se limitaba a veces a un conflicto
personal del mismo empresario; pero otras se extendía a un funcionamiento anómalo
de la empresa. En este último caso, el padecimiento personal del empresario era
el “portavoz del padecimiento" de la empresa: en su malestar él había
incorporado el de la empresa.
Muy
frecuentemente, el análisis ha tenido que introducirse en los problemas de la empresa,
indagarlos y esclarecerlos para poder ver y discriminar hasta qué punto las dificultades
de la empresa se derivaban de los problemas personales del empresario o viceversa,
los problemas del empresario eran consecuencia de la empresa.
Esto plantea
un problema técnico difícil pues dado el carácter individual del tratamiento,
el analizando por sus resistencias propias tiende a desplazar sus dificultades
personales a la empresa, pues entiende que la solución de sus problemas depende
de ella y buscará resolver los problemas de la empresa. Si el analista atiende
esta situación y concentra en ella el análisis manteniéndolo allí, éste pierde
su carácter individual y se transforma en un análisis de la empresa. Por otra
parte si el analista no atiende lo de la empresa, y no se produce dicho
desplazamiento, el analizando queda totalmente escindido y separado de la
problemática empresarial y entonces tampoco se cumple el objetivo del
tratamiento, porque no se establecen los puentes que vinculan el padecimiento
del empresario con los funcionamientos perturbados de la empresa. Lo que se
impone como un recurso técnico es cumplir dos pasos: 1] cuando el analizando
trae el problema de la empresa, analizar dicho problema en profundidad, y 2]
luego en un segundo momento, analizar cuál es su participación personal en
dicho problema para determinar cuánto es lo que él ha desplazado y proyectado
de sí mismo -de sus problemas personales- en la empresa, usando a ésta como
depositaria de dichos aspectos individuales. Algunas veces es necesario operar
inversamente, sobre todo en aquellos que se mantienen rígidamente aislados de
la empresa a raíz de fuertes disociaciones. Es importante pasar flexiblemente
de lo individual a lo empresarial y viceversa.
Esto es muy
útil porque le permite al empresario prosperar en sus aspectos implicados: por
una parte va logrando una relación de pertenencia con la empresa razonable y
madura, y por otra parte va adquiriendo una clara noción de que él es -como
persona- un individuo separado de la misma, que posee circunstancias propias y
diferentes de las de la empresa. En todo caso ella es una circunstancia de sí
mismo. Quizás una de las más importantes. Por otra parte toma clara conciencia
de la forma cómo sus vicisitudes individuales influyen en su conducción
empresarial y aprende a discriminar cuáles de sus peculiaridades son útiles a
la empresa y cuáles no lo son. En otros términos, aprende a ver cuáles son sus
conveniencias personales y cuáles son las de la empresa.
En mi
experiencia, esta forma de operar ha sido muy beneficiosa para ambas partes:
empresario y empresa.
Relación
entre el empresario y la empresa:
estudio
psicoanalítico del vínculo empresa-empresario
Estudiando el
vínculo que se establece entre el empresario y la empresa tenemos la primera
oportunidad de aplicar los descubrimientos teóricos que aporta el
psicoanálisis, para hallar una nueva luz en la comprensión de lo que ocurre
entre la institución empresaria y el individuo empresario, ver cómo ambos se
interinfluencian recíprocamente. Esto permitirá encontrar soluciones para
optimizar el funcionamiento de ambos.
La experiencia
clínica demuestra que la empresa funciona en el psiquismo del empresario como
un conjunto que configura una unidad, la cual está representada mentalmente
como la imagen de una persona. Hay una tendencia a que dicha imagen sea ligada
inconscientemente a la persona que ejerció una gran influencia en la infancia:
la madre, el padre o quien los sustituyó, como el tío, el abuelo, etc. De este
modo, la empresa es vivida emocionalmente como si fuera aquella persona
adornada con todos los significados y características que de ella quedaron
guardados en el inconsciente. Entonces, la empresa "es como" la madre
o el padre, etc., según las distintas situaciones emocionales que el empresario
vive con su empresa: la empresa "le da de comer" como la madre, o
"lo empuja a ser luchador competitivo" como el padre, etc. Esto
explica el hecho de que los hijos de padres empresarios suelen estar mejor
implementados psíquicamente para las funciones empresariales, ya que conocen
mejor "el oficio" por "haberlo mamado" en el seno de su
familia durante su infancia.
Estando la
empresa "personificada" de esta manera en la mente del empresario,
entran a jugar en la dinámica psíquica los mismos roles que corresponden a las
relaciones más primitivas. Clínicamente en el vínculo empresario-empresa
podemos detectar relaciones diádicas y triádicas.
1) Relaciones empresa-empresario diádicas
Se
caracterizan por ser simbióticas y poseen los atributos psicológicos propios de
la simbiosis. Son análogas a las relaciones niño-madre preedípicas. Implican
siempre un gran compromiso emocional en el empresario.
La empresa
ocupa gran parte de la mente del empresario y se halla instalada allí como una
idea obsesiva que absorbe casi toda su energía psíquica. Generalmente, esto se
debe a que la empresa se encuentra en un período importante de su desarrollo, o
bien está pasando por un momento difícil. En las empresas generadas por el
mismo empresario, la relación simbiótica es característica de los comienzos y
dura hasta que aquélla se afianza. En los casos patológicos esta simbiosis
continúa en forma crónica. La personalidad del empresario tiene una gran
importancia en la perduración de este tipo de relación.
Esta relación
puede coexistir con una relación triádica. En este caso hay que evaluar cuál de
las dos es la predominante y cuál es la recesiva. Ambas pueden ser reversibles
e intercambiables entre sí: esto indica una mayor normalidad. En cambio cuando
se mantienen fijas y rígidas están denotando un grado mayor de patología.
Cuando el
empresario mantiene un vínculo de este tipo con la empresa, ésta suele ocupar
una parte importante del tratamiento. A veces alcanza a tomar la forma de una urgencia
perentoria: el empresario está totalmente absorbido por la empresa y todos sus
otros problemas carecen de importancia. No se acuerda ni de sus hijos, ni de su
esposa, y a menos que en el medio familiar surja un problema muy importante, él
continúa metido en esa extraña relación con su empresa que puede llegar a ser
más intensa que cualquier otra. Incluso no sólo se olvida de su salud, sino que
hasta llega a exponerla.
Veamos un
ejemplo: Z. es actualmente el gerente general de una empresa que produce
máquinas industriales. Cuando comenzó, hace unos veinte años, se dedicó con
tanto empeño que llegó a ser la persona más eficaz de la empresa. Esta, en
aquel entonces, estaba bastante deteriorada a raíz de una mala conducción por parte
de su creador, el cual había mostrado ser muy pobre de carácter y no había
logrado imponer su autoridad. Muy pronto comenzaron a adjudicarle a Z. tareas
de mayor envergadura y cada vez más importantes. Simultáneamente Z. se fue
obsesionando cada vez más con la empresa, que entró a ser una competidora muy
fuerte de su esposa y de sus hijos. Estos fueron quedando relegados a medida
que se intensificaba la relación simbiótica entre Z. y la empresa.
Z. se fue
dedicando a la empresa más y más hasta llegar a destinarle parte del fin de semana,
lo que trajo un desequilibrio familiar importante. El empresario llegó a quedar
totalmente entregado (o mejor dicho, alienado) a un vínculo que recuerda al de
un amor apasionado o al de un drogadicto que no puede vivir sin su adicción:
hay una dependencia extrema.
Esta situación
llegó a su acmé en un momento de crisis económica del país, en el cual la
empresa tuvo que soportar el impacto económico-financiero que dicha crisis le
significó. Entonces Z. entró en una depresión intensa que vino acompañada de
trastornos cardiovasculares. Se sometió a una terapia que, afortunadamente,
evolucionó bien y le permitió tomar una distancia psíquica adecuada de los
problemas de la empresa.
2) Las relaciones empresario-empresa triádicas o
triangulares
Sabemos que el
desarrollo psíquico del niño comienza con un vínculo intenso que se establece
entre él y la madre que tiene las características de una relación diádica
(entre dos personas). La evolución normal -y saludable- del niño es cuando en
el escenario de su mundo aparece el padre. Este comienza a jugar un rol
importante en la estructuración psíquica infantil y hace que el niño
diversifique su vínculo de la madre y se separe parcialmente de ésta para
entrar a relacionarse también con el padre. Entonces la relación diádica se
transforma en una relación triádica o triangular, en la cual el triángulo está
formado por el niño, la madre y el padre. Esto significa una evolución
progresista en el desarrollo emocional infantil, que hace que la relación
materno-filial sea más saludable aunque a la vez implica la aparición de nuevos
tipos de conflictos (de carácter triangular) pero de mayor grado de evolución.
De todos modos, es necesario tener en cuenta que el equilibrio emocional del
niño juega en movimientos de vaivén, de progresión y regresión, que van de la
relación diádica a la triádica y viceversa, según las vicisitudes que vaya
encontrando en los avances de su evolución: cuando en la situación triangular
se encuentra con una dificultad que no puede superar, regresa a la relación
diádica buscando refugiarse en ella hasta tanto vuelva a sentirse con fuerzas
para avanzar a una nueva situación triangular.
Esto que
ocurre con la evolución emocional del niño puede ser tomado como modelo analógico
para comprender lo que ocurre en el empresario en su relación con su empresa.
Cuando el empresario logra tomar distancia emocional de la empresa, entonces comienza
a conectarse mejor con todos sus otros intereses. La familia, la esposa, los
hijos y las otras actividades extraempresariales adquieren nueva significación
y se hacen relevantes.
El empresario
entra en un equilibrio más saludable tanto para su organismo físico, como para
su psicoemocionalidad. En el caso de Z., en el que su extrema situación había
llegado a una pérdida del interés sexual y afectivo en una actitud de verdadero
sometimiento a la empresa, con su mejoría empezó a recuperar tanto el apetito
sexual como el alimentario -también perdido- y su interés emocional empezó a
recubrir las personas y las cosas del mundo que lo rodeaba. Comenzó a escuchar
música, ver televisión, ir al teatro, a practicar golf y a reconectarse con sus
amigos y su vida social. Esto resultó un gran alivio para la familia.
Dentro de este
esquema, establecer una relación triangular con la empresa significa que al par
empresario-empresa se agrega un tercer miembro que puede ser la familia, o la
esposa, etc., de tal modo que el interés puede ser repartido entre la empresa y
los otros objetos de la vida emocional del empresario.
Un ejemplo de
"atrapamiento diádico" lo ofrecía D., un empresario de la
construcción que se quejaba que no podía desprenderse nunca de los problemas de
la empresa, que los llevaba a su hogar y que los fines de semana seguía
adherido a los avatares de la misma. Por esto él se titulaba "empresario full time".
En cambio B.,
una empresaria, había logrado hacer una buena distribución de su tiempo
destacando y separando bien las horas dedicadas a la empresa, de aquellas que
se dedicaba a sí misma como persona. Aquí la relación triangular se daba entre
1] la empresa, 2] ella como empresaria y 3] ella como persona que tiene otros
roles en su red de relaciones extraempresarias. Esto constituye una situación
saludable.
Personalidad del empresario: estructuras y
funcionamientos
En este tema
lo que interesa abordar, en mi opinión, es el estudio de los funcionamientos
que atañen al empresario y que le permiten generar una empresa, organizada, administrada
y conducida con eficacia. Como se ve, estas tareas son múltiples y para cada
una de ellas se requiere una capacitación y un desarrollo adecuados.
Estos
funcionamientos son muchos. Un simple enunciado de los mismos ya sería un largo
catálogo. A los fines de una simplificación didáctica pueden ser discriminados
en grupos. Una forma de comprenderlos y explicarlos es pensar que dichos
agrupamientos forman estructuras, de tal modo que se puede establecer una
correlación entre estructuras y funcionamientos: a cada estructura le
corresponde un funcionamiento.
Así, de un
conjunto grande de estructuras y funcionamientos podemos distinguir tres que
son las más importantes y respecto de las cuales las demás son derivaciones o
combinaciones.
Cada una de
estas tres estructuras tiene un funcionamiento propio y típico que se lo puede
definir y aislar bien porque es distinto de los otros dos. Permiten una buena
sustentación teórica que los explica y además pueden ser correlacionados con
antecedentes muy conocidos de la psicología, de la psicopatología y de la
literatura. Estos son verdaderos antecesores genealógicos.
Antecedentes teóricos
En el
pensamiento psicoanalítico, la escuela de las relaciones objetales de Melanie Klein postula que en el
funcionamiento mental se pueden destacar sus dos posiciones: la
esquizoparanoide y la depresiva. Estas posiciones incluyen un doble concepto,
pues se refieren a una etapa del desarrollo y a un tipo de funcionamiento
característico en cada una de ellas. La posición esquizoparanoide estaría
relacionada con los funcionamientos esquizoides. A su vez la posición depresiva
estaría ligada a los funcionamientos cicloides y manÍacodepresivos.
E. Pichon-Rivière hizo
un aporte importante vinculado a estas concepciones. Explica la psicopatología
tomando el concepto de "posición" de Melanie Klein y lo adapta llamándolo
"disposición". Habla de tres disposiciones que significan tres
funcionamientos mentales. Correlativamente a la posición depresiva de M. Klein
él se refiere a la "disposición patogenética", a la que le atribuye la
responsabilidad de los funcionamientos cicloides. En relación con la posición
esquizoparanoide, crea la denominación "disposición patoplástica",
responsable de los funcionamientos esquizoides. Por último crea una tercera
estructura que llama "disposición patorrítmica", que es la
responsable de los ritmos cronológicos (velocidades distintas) en el
funcionamiento mental. Esto constituye un verdadero mérito de Pichon-Rivière,
pues logra sintetizar, en un esquema único y abarcativo, explicaciones
dinámicas para un conjunto de fenómenos de la vida mental.
La diferencia
entre posición y disposición es bastante importante. La posición kleiniana se refiere a un tipo determinado de
funcionamiento psíquico, que incluye un tipo de relación de objeto, de ansiedad
y de defensas. La disposición pichoniana
es un concepto que, además de incluir los elementos ya mencionados de la
“posición”, abarca también el
significado de una cierta “disposición” en el funcionamiento mental.
Además la consideración de los ritmos y de las velocidades en el funcionamiento
mental no había sido incluida aún en las explicaciones dinámicas.
J. Bleger, al estudiar
los fenómenos de la simbiosis en psicoanálisis, postula una tercera posición
que llamó "glischro-cárica" [glischro
= "aglutinante"; cárica =
"núcleo"] y que, evolutivamente, es previa a la posición
esquizoparanoide de M. Klein. Es un concepto que también incluye un tipo de
relación de objeto, de ansiedad y de defensas. Explica fenómenos propios de las
simbiosis y de las psicosis. Está relacionada con la disposición patorrítmica
de Pichon-Rivière. Estudia algunos fenómenos importantes como la ambigüedad.
Hasta aquí los
antecedentes que considero pertinentes provenientes del pensamiento
psicoanalítico. Se puede objetar que las ideas expuestas son de fuerte cuño
psicopatológico y que, entonces, sólo explicarían la patología mental. La
psicopatología nos ayuda enormemente a explicarnos el comportamiento humano que
se desempeña dentro de la zona de normalidad.
La normalidad
es un concepto estadístico que, en psicología, se refiere a los comportamientos
que se dan con mayor frecuencia en la mayoría de las personas de una determinada
población y cultura. Un comportamiento normal en una cultura puede ser anormal
en otra. Pero dentro de los comportamientos normales de una misma cultura,
puede haber algunos que no sean saludables (por ejemplo, el hábito de fumar).
La psicopatología nos muestra la exageración de un rasgo de conducta
estadísticamente normal. Nos hemos acostumbrado a ver que esos rasgos que
cuando son exagerados se tornan patológicos, son los mismos que funcionando
dentro de una magnitud saludable, son capaces de producir éxitos cuando
funcionan adecuadamente.
Con estos
antecedentes, con el agregado de la síntesis obtenida de dichos conceptos y de
mis observaciones propias en el estudio de empresarios, he elaborado las
siguientes ideas.
Criterios utilizados
1. Fue un
criterio bastante generalizado en psicología y psicopatología hablar en términos
de tipologías de personalidades o de caracterologías. Así se hable de la
personalidad del fóbico o del carácter histérico, o del paranoide, etc.
Considero que esto constituye un remanente actual de un pensamiento que
heredamos de la psiquiatría alemana como una impronta dejada por la influencia
kraeppeliniana: considerar a las enfermedades del psiquismo como entidades
nosográficas, claramente definidas tanto en su etiología, como en su patología
y evolución. Hoy no podemos decir que Fulano padece de una enfermedad
perfectamente definida con el cartel de "neurosis obsesiva"; no
podemos hablar de enfermedades sino de enfermos. Hemos aprendido a ver que el
enfermo presenta un cuadro que es una mezcla de rasgos habituales de su
personalidad -que pueden ser patológicos-- y de síntomas de su desequilibrio
recientemente aparecido. O sea que nos encontramos con una fachada sintomática (o fenoménica)
que denuncia la reacción de una personalidad que sufre el impacto de una noxa o
de una situación de conflicto que no puede ser superada por sus propios medios
y que lo desborda. La observación detecta “la reacción de un carácter ante lo
que no es superable”.
2. Otro punto
es el hecho de que los cuadros son cambiantes en sus fachadas fenoménicas. Lo
que hoy aparece como un cuadro histérico, mañana puede aparecer como uno
paranoide y luego puede manifestarse como uno obsesivo. S. Freud explicó
bastante bien esto, cuando encontró que cada síntoma posee un sentido, lo cual
significa que hay una interrelación entre el psiquismo y el conflicto: el síntoma es la expresión de esa
interrelación. A su vez R. Fairbairn
ofrece una excelente explicación cuando pone el énfasis del carácter defensivo del síntoma
relacionándolo con la patología en juego. Estudia las cuatro técnicas
defensivas importantes: la histérica,
la fóbica, la obsesiva y la paranoide.
Estas técnicas son las responsables de la fachada fenoménica y dado que ellas
pueden ser cambiantes, la fachada también lo es. Pero el enfermo es el mismo y
el proceso patológico también.
3. Un tercer
punto muy relacionado con el anterior es que en toda persona se pueden observar
las características sintomáticas de cada uno de los cuadros que se ofrecen en
la psicopatología. Esto significa que en toda persona, por sana que sea, se
pueden hallar elementos histéricos, fóbicos, obsesivos, paranoides,
esquizoides, epileptoides, etc. Estos elementos no tienen significación
patológica mientras estén en equilibrio y funcionen dentro de una zona
razonable de salud. Recién se torna patológico aquel elemento cuando adquiere
vigor y se hace prevalente en relación con los demás. Entonces un individuo se
muestra como un fóbico cuando este rasgo se destaca de los demás.
K. Schneider, al
estudiar la personalidad, propuso que las cualidades de la misma pueden ser
consideradas como variables de un individuo a otro, así como lo son la
estatura, el peso, la capacidad respiratoria, la presión arterial y todos los
otros atributos. De la misma manera pueden ser medidas las funciones psíquicas
y las respuestas reactivas. Estos constituyen caracteres que se producen en
forma graduada y pueden ser medidos cuantitativamente. Cuando las medidas de
estos factores se colocan en una escala se puede lograr una graduación de dicha
escala que muestra el rango de funcionamiento de ese individuo en esa función.
Los valores medios de la misma corresponden a la normalidad.
4. Como último
criterio, diré que para este estudio me interesa sistematizar estos funcionamientos
en escalas bipolares en cuyos extremos están las reacciones opuestas. O sea, escalas bipolares de opuestos.
En síntesis,
los factores de la personalidad del empresario pueden ser vistos:
I. Como estructuras funcionales:
que están
determinadas por el desarrollo evolutivo;
que
constituyen el remanente actual de las posiciones esquizoparanoide, depresiva y
glischrocárica;
que
constituyen factores disposicionales;
que presentan
un funcionamiento fásico (por fases); cada fase corresponde a la posición o
disposición predominante en ese momento del funcionamiento psíquico.
II. Como escalas bipolares que pueden ser
evaluadas y medidas como variables individuales.
Tres bipolaridades funcionales
Cada uno de
estos tres funcionamientos se caracteriza por configurar una bipolaridad cuyos
extremos son opuestos. Entre cada uno de esos extremos los funcionamientos y
las reacciones van variando -en calidad y cantidad- en forma gradual y seriada,
pasando de un extremo al otro que es totalmente opuesto al primero. Esta serie
constituye una verdadera escala de valores: la intensidad y oposición máxima
está en los extremos, desde los cuales los valores van disminuyendo a medida
que se acercan al punto medio de la escala, en donde se neutralizan.
1. La bipolaridad depresión-elación: escala diatésica
Esta
bipolaridad se extiende desde la depresión con su cortejo de pesimismo,
tristeza y pena, hasta la elación propia de la alegría, optimismo y espíritu de
fiesta. Esta es la determinante del humor o estado de ánimo que varía desde la
alegría desbordante hasta la tristeza extrema. A este movimiento del humor se
lo llama también "cicloide", precisamente por funcionar por fases
cíclicas que suben y bajan, según que el tono afectivo vaya de uno a otro de
estos polos opuestos.
Clínicamente
surge que la emoción básica es la depresión. Esto ocasiona una tendenciosidad
al aburrimiento, cosa que produce un malestar muy desagradable. Entonces ocurre
que se busca imperiosamente escapar de dicho aburrimiento, lo que se logra
gracias al funcionamiento de la defensa maníaca, la cual les permite invertir
el sentido del humor depresivo cambiándolo por el humor festivo. Pasan
rápidamente a la alegría y al optimismo con la particularidad de que lo
contagian fácilmente a las personas que los rodean, creando todo un clima de
fiesta y optimismo.
Cuando esto
funciona dentro de un límite razonable, constituye un factor positivo a los
fines empresariales, especialmente para la conducción de grupos humanos, sobre
todo por el optimismo que transmiten. Pero cuando se sobrepasa el límite útil,
se torna en una condición sumamente peligrosa porque el humor festivo y
excesivamente optimista distorsiona la lectura de la realidad. Entonces, con un
funcionamiento mental "acelerado", esta persona comete errores de
apreciación que pueden llevarlo a fracasos estrepitosos. Esto es más grave aun
porque el funcionamiento maníaco siempre se acompaña de ideas de grandeza
(megalomanía) y de una exaltación de la omnipotencia, como resultante de una
compensación exagerada al sentimiento de impotencia, que es satélite de la depresión
básica que está siempre latente y de la que se está defendiendo con la defensa
maníaca. Las bancarrotas y fracasos empresariales hay que buscarlos en esta
dinámica: generalmente son la consecuencia de haberse embarcado en un negocio
que fue mal dimensionado en virtud de una deficiente lectura de la realidad y
de las posibilidades personales y empresariales para abordar dicho negocio.
Por suerte,
este funcionamiento es fácilmente detectable por el profesional especialista,
que puede hacerla con mucho tiempo de antelación porque generalmente es denunciado
por pequeños fracasos previos. Por lo tanto, esto permite una buena prevención
de los fracasos mayores. Por otra parte una buena conducción permite que esta
condición se mantenga dentro de una zona de gran utilidad. Esta zona útil suele
ser bastante amplia. Aunque hay variaciones individuales se la puede ampliar
con un tratamiento adecuado.
Aquellos que
tienen desarrollada esta disposición poseen una gran aptitud social porque son
extravertidos, lo que les permite una gran facilidad en el manejo de las
relaciones humanas. Esto constituye una verdadera ventaja para la conducción
empresarial, por la función capital que desarrollan las relaciones humanas en
el éxito de la misma. Pero también puede resultar inconveniente cuando esta
persona se embarca en un negocio o en una sociedad con otra que también posee
una estructura análoga: entonces puede ocurrir que uno contagie al otro un
entusiasmo infundado y que ambos se re alimenten en el defecto de apreciación y
de pronóstico en los proyectos empresariales con consecuencias desastrosas.
2. Bipolaridad
hiperestesia-anestesia psíquica: escala
psicoestésica
Esta escala va
de la hiperestesia o hipersensibilidad psíquica a la anestesia o insensibilidad
psíquica. La actitud más característica es un cierto desapego a la realidad
exterior a favor de una extraordinaria vida interior, lo que emparenta esta
actividad mental con la autista. Suele acompañarse de introversión y poca
habilidad social. Pero en cambio su atributo más valioso es la creatividad, en
virtud del extraordinario desarrollo que logra la fantasía y la imaginación
creadora. Esto se encuentra en los creativos de la empresa. Cuando están en su
momento de creación suelen vivir obsesionados por sus ideas, fruto de su
creación. Esto los lleva a vivir desconectados de la realidad circundante, en
un mundo aparente y "navegar por las alturas". Un paciente solía
decirme: "Me paso mi vida en las nubes".
Este
funcionamiento es muy útil para las concepciones de alto nivel de abstracción necesarias
para planear los proyectos empresarios de largo plazo, y para elaborar las estrategias
de los abordajes y de los cambios que toda empresa tiene que enfrentar. Es especialmente
útil cuando se apoya logísticamente en una buena apreciación y evaluación de
las posibilidades internas de la empresa y externas de la comunidad.
Un excesivo
desapego autista es siempre peligroso. Alguien en esta situación suele estar
tan embarcado en su proyecto que no oye ni ve sino aquello que no contradiga lo
que está pergeñando. El problema es cuando lo pergeñado es un mal engendro y
termina siendo un mal proyecto. En estos casos no es fácil que escuchen; la
"sordera psíquica" les impide recibir algún tipo de ayuda. Suele ser
interesante observar la relación narcisista que se establece entre el
empresario y su proyecto, como si éste fuera su hijo. He tenido la oportunidad
de observar a algunos de mis pacientes como si fueran visionarios, con la
mirada perdida y obsesionados por la idea del proyecto. Esto lleva a comprender
la forma cómo el empresario se mete en la empresa con cuerpo, mente y afectos.
La
predominancia de este funcionamiento psicoestésico tiene su influencia en la
afectividad. El individuo se torna taciturno, insociable, frío, reservado,
imperturbable, tímido, delicado, sensible, nervioso. Encerrado tras la barrera
que le brinda la "introversión, su vida interior se torna sumamente rica y
activa. El intelecto embarcado en un gran despliegue mental pasa de la creación
al invento, de la captación intuitiva al razonamiento. Por momentos se apasiona
por la actividad febril de su fantasía creadora y por momentos se vuelve un
razonador frío que se adhiere insensiblemente a su propia lógica. Aquí es el
razonamiento del "lápiz y papel" el que adquiere la primacía.
De pronto toda
esta actividad cesa por el agotamiento. Entonces la insensibilidad gira
bruscamente y se torna en una exquisita sensibilidad que se apodera de él e
invade su emocionalidad. Ahora es hipersensible al impacto estético y su
interioridad se abre a las manifestaciones del arte. Cada uno tiene su propia
predilección y su propio repertorio: la poesía, la música, la pintura, el
teatro.
Los cambios de
la escala o proporción psicoestésica (Kretschmer) se hacen por movimientos
"saltatorios", bruscos y desmedidos, desproporcionados y
desadecuados. En cambio en la escala diatésica, los cambios son
"ondulatorios", suaves y más adecuados.
En la escala
diatésica el afecto predomina sobre el intelecto. La vida es muy afectiva y
poco intelectiva. Hay poca propensión hacia la concentración intelectual y
hacia el pensamiento razonante. En cambio se exalta mucho todo lo que sea
afectos y sentimientos. Hay una gran sinfonía para la captación del estado de
ánimo de los demás pues está muy conectado con el mundo circundante, y esto le
permite una gran identificación con el problema ajeno: el problema del otro es
su problema. Con quien está triste se entristece. Con quien está alegre se
alegra. Ante una situación de duelo, se conduele y la acompaña con todos sus
sentimientos. En una fiesta, es el que más festeja. Esta gran capacidad de
sintonía le permite resonar emocionalmente con la misma emoción del otro: tal
como en un instrumento de cuerda, funciona la caja de resonancia.
En la escala
psicoestésica, esta resonancia nunca es sincrónica con la situación desencadenante.
No significa que no haya resonancia. Todo lo contrario, suele haber una gran
resonancia interna, profunda, que permanece guardada y que no se exterioriza
hasta que aparece la fase de hipersensibilidad. Entonces la eclosión emocional
llega a ser muy intensa, pero a destiempo.
Otra variable
es la bipolaridad "tensión-relajación", que es característica de la
escala psicoestésica. El pasaje de una a otra es por saltos, bruscamente, sin
transiciones.
3. La bipolaridad lentitud
viscosa-repentinismo: escala enequética
Este
funcionamiento es muy importante en la personalidad del empresario porque es el
que interviene en la ejecutividad. Podría decirse que de él depende la motorización,
el empuje y el espíritu de lucha. El administra la energía psíquica que es
necesaria para que un proyecto se concrete en una realidad. En cierta forma, la
capacidad de "hacer" del empresario, su rol de hacedor, se ejerce a
través de este funcionamiento.
El
psicoanálisis ha descubierto que la agresión es la fuerza que se transforma en
acción. Para comprender bien esto, es necesario saber que la agresión es la
fuerza psíquica que según cómo se la emplee puede ser destructiva o, por el
contrario, constructiva. Si se la pone al servicio de la creatividad, el
resultado es la construcción. Si en cambio se la usa al servicio de la
destructividad, entonces la consecuencia es la destrucción.
Los polos de
esta bipolaridad requieren ser estudiados y conocidos: van de la "viscosidad"
al "repentinismo". Para comprenderla bien se la puede comparar al
comportamiento de la gelatina. Si para volcada inclinamos el recipiente, la
gelatina no se moverá como el agua que empieza a escurrirse desde el comienzo
del movimiento. La gelatina -a pesar de la inclinación- se mantendrá "adherida" hasta que el recipiente
esté casi perpendicular a la posición inicial, y entonces "repentinamente", la gelatina se
volcará en bloque, en su totalidad. Este funcionamiento va de la "adhesividad
viscosa" al "vuelco repentino".
En el polo de
la viscosidad, el funcionamiento se
caracteriza por las siguientes cualidades: la viscosidad, la adhesividad y la
pegajosidad. La primera autora que observó esto fue Mme. F. Minkowska
estudiando un grupo de personas que le llamaron la atención por la pegajosidad
y la lentitud. Estos individuos se caracterizaron por su forma de hablar y de
pensar: se mantenían adheridos al mismo tema sin poder desplazar su pensamiento,
por sus movimientos lentos, por su forma de dar la mano que no querían soltar
la del interlocutor, por su dificultad para terminar una entrevista y de
encontrar cualquier excusa para reanudada, etc. Mme. Minkowska le dio la denominación de "temperamento
glischroide" justamente por esta viscosidad.
La observación
ha permitido registrar otros atributos importantes que son: la tenacidad, la perseverancia, la prolijidad,
la minuciosidad, la meticulosidad, la escrupulosidad, la constancia,
el tesón y el detallismo. Estas cualidades pueden ser sumamente útiles en el
quehacer empresario cuando son empleadas para el estudio y la preparación de un
proyecto o de una campaña, porque permiten analizar exhaustivamente hasta el
último detalle. Un estudio de factibilidad puede llevar meses de análisis minuciosos.
Un buen estudio o una buena preparación tiene mayores posibilidades de éxito.
El polo del
"repentinismo", en algunos
textos figura como "explosividad". Aquí se producen los fenómenos
"ícticos" cuya aparición es "paroxística": así se llaman
los fenómenos que se producen repentinamente, sorpresivamente; que aparecen
como una descarga súbita, descarga que es la consecuencia de la acumulación de
muchas pequeñas cargas que se han venido juntando en un lapso de incubación.
Sus otras características son la rapidez, el entusiasmo, la vehemencia, el
Ímpetu, la impulsividad, etc.
En el
empresario es útil cuando, después de un período previo de estudio minucioso,
llega el momento del lanzamiento de un programa y necesita tener la
ejecutividad y la lucidez indispensables para tomar las mejores decisiones
tácticas que el momento le impone.
Veamos a modo
de síntesis el siguiente cuadro:
Funcionamiento patológico
esquizoide
cicloide
epileptoide
Bipolaridad funcional
psicoestésica
diatésica
enequética
Funcionamiento sano / exitoso
creatividad;
concepción creativa
buen manejo de
las relaciones humanas
ejecutividad,
empuje, tenacidad, rapidez, etc.
Funcionamientos
auxiliares (buffer o comodines): la ambigüedad y la facticidad
Los funcionamientos
ya descritos podríamos considerados básicos de todo individuo. Hasta aquí me he
referido a cómo intervienen en la personalidad del empresario. Me referiré
ahora a los funcionamientos auxiliares que actúan como defensas en situaciones
difíciles: la ambigüedad y la facticidad. Ambos cumplen funciones
tácticas importantes en la toma de decisiones -ya sea para aceleradas o para
dilatarlas-, en la delegación o asunción de roles en momentos álgidos. Actúan
con un efecto de amortiguación de la ansiedad y pueden ser comparados con un
efecto "buffer" (química) o una función "comodín" (naipes).
La ambigüedad o funcionamiento ambiguo
El Diccionario
de la Real Academia
Española (Madrid, 1956) define la ambigüedad
como "lo que puede entenderse de varios modos o admitir distintas
interpretaciones, y da por consiguiente motivo de dudas, incertidumbre o
confusión". En otros diccionarios tiene la misma característica.
J. Bleger en Simbiosis y ambigüedad. Estudio
psicoanalítico (1967) se dedicó a estudiarla. Puntualiza que la ambigüedad
es definida desde el punto de vista del observador, o sea, en términos
psicoanalíticos, desde la contra transferencia. Esto significa que el único
instrumento capaz de detectar la ambigüedad es la contra transferencia. Sin
ésta, la ambigüedad no sería detectable. Así como la transferencia se refiere a
los afectos que aparecen en el paciente que se analiza, en relación con su
analista, la contratransferencia se refiere a los afectos y las ocurrencias que
aparecen en el analista en relación con su paciente. Estas reacciones son
propias de todos los seres humanos, salvo que el psicoanalista las instrumenta
para ponerlas al servicio de su técnica. En este sentido, la ambigüedad es la
respuesta contratransferencial que el sujeto receptor experimenta ante las
señales ambiguas que le vienen del sujeto emisor cuyo comportamiento ambiguo es
el estimulante provocador. Si hacemos una extensión de estos conceptos al medio
empresarial, podemos decir que tanto la contratransferencia como la transferencia
se encuentran entre las reacciones afectivas de sus integrantes.
Un
comportamiento, una expresión, un lenguaje o un término son ambiguos cuando
pueden ser entendidos de varios modos. Una persona se conduce en forma ambigua
cuando provoca incertidumbre y confusión en el otro, de tal modo que éste no
sabe qué hacer. Una característica interesante es que esta ambigüedad no es
percibida por el mismo sujeto que la posee y la maneja. Por lo tanto es un
fenómeno inconsciente. Esta doble cualidad de la ambigüedad -ser inconsciente
para el sujeto ambiguo y ser sentida o sufrida pasivamente por el destinatario-
provoca un gran desconcierto y constituye, como se comprende fácilmente, una
fuente de conflicto muy importante que ocasiona desacuerdos entre los que están
comprometidos. La ambigüedad es la expresión manifiesta de un área de la
personalidad en la que se mantiene un remanente de la in diferenciación del
psiquismo, que es propia de los estadios más primitivos del desarrollo del ser
humano.
Bleger relaciona
estos estadios con lo que estudió y denominó "posición
glischro-cárica". Esta es una estructura cuyo funcionamiento es el
"sincretismo", el cual se caracteriza por la indiscriminación y la
indiferenciación de todos los constituyentes psíquicos.
El funcionamiento fáctico: la facticidad
En el polo
opuesto de la ambigüedad está la facticidad. Frecuentemente es la forma de
salir de la ambigüedad. Suele verse que después de un período de ambigüedad hay
una salida contrafóbica hacia este comportamiento.
La facticidad
presenta un punto de interés en el ámbito empresarial pues es frecuente entre
los empresarios y ejecutivos. Se caracteriza por el "hacer" o la
"actividad fáctica" propiamente dicha. La acción es la forma de
funcionar. Piensan haciendo: no pueden pensar en la meditación reflexiva.
Podría decirse que los pasos de su razonamiento son actuados. Suele combinarse
con la elación hipomaníaca de la escala diatésica; en este caso adquiere los
atributos de la omnipotencia, la megalomanía y la grandiosidad narcisista.
Entonces, las realizaciones pueden ser vividas como si fueran "hechos
heroicos".
La
"facticidad" es un funcionamiento favorecedor de la actividad
empresaria. Las personas que presentan un perfil fáctico son sujetos que se
adhieren y quedan fijados a determinadas situaciones, tareas o instituciones.
Esta adherencia adquiere el carácter de obsesividad. Si se apegan a una
institución, que puede ser una empresa, la adherencia se hace tan intensa que
se convierte en una verdadera simbiosis indiscriminada entre el individuo y la
institución. Esta entra a formar parte de su persona. (Aquí se comprende la
expresión acuñada por Schlemenson: "La empresa soy yo".) Las
vicisitudes de la empresa son vividas por el empresario como acontecimientos
personales: lo que le ocurra a la empresa le ocurre a él. En aquellos
empresarios en los que he podido observar esto, me ha impresionado la
intensidad de este vínculo: es el más importante de su existencia. Incluso he
podido ver que a algunos les ha costado la vida misma. A veces plantean
problemas técnicos difíciles que han llegado a hacer peligrar la continuidad
del tratamiento en momentos críticos de la empresa, requiriendo un extremo
cuidado.
Ambigüedad y disociación: dispersión o
diversificación
Cuando la
ambigüedad se combina con la disociación aparece un fenómeno conductual que
podría llamarse dispersión o diversificación. La dispersión funciona como una
perdigonada: es dispersarse (el empresario) y dispersar el esfuerzo como para
asegurar los resultados. La diversificación es una variante más atenuada y más
fácilmente observable. ¿Por qué la dispersión es una forma de ambigüedad?
La ambigüedad
es un ser y no ser, estar y no estar a la vez, un querer y no querer. Es decir,
la ambigüedad es la contradicción, puestos sus dos términos (sí y no) en el
mismo lugar y en el mismo momento. La disociación combinada favorece este
aspecto de la ambigüedad. A su vez la dispersión se caracteriza por
diversificar el esfuerzo en distintos objetos y/o lugares. Esta diversificación
es una forma de "estar y no estar" en todos y cada uno de esos
lugares y/u objetos.
Además la
diversificación permite realizar uno de los funcionamientos típicos de la estructura
glischro-íctica, que se caracteriza por dos movimientos: 1] juntarse y 2] dispersarse.
Estos dos movimientos son fásicos. El "juntarse" es un movimiento de
concentración centrípeta. El "dispersarse" es un movimiento de
desconcentración centrífuga.
A ambos,
juntar y dispersar, se los puede concebir como un conjunto
"juntarse-dispersarse", un continuum en permanente movimiento de un
extremo al otro. Tienen sus connotaciones en: juntarse y dispersarse, armarse y
desarmarse, concentrarse y desconcentrarse. Su proyección somática se canaliza
en "tensión-distensión", "tensionarse-distensionarse".
Este concepto,
que comienza siendo individual, puede extenderse a los fenómenos sociales,
grupales, institucionales, organizacionales. Las concentraciones y des concentraciones
de grandes masas populares (como las de la Plaza de Mayo o las de las canchas de fútbol) son
un claro ejemplo.
En una empresa
también se dan estos fenómenos. Por ejemplo, la concentración puede
manifestarse en un conjunto de empleados u obreros, o simplemente en los
integrantes del staff (cúpula directiva). Estos son fenómenos concretos y
palpables. Pero también pueden darse fenómenos de concentración de capacidades,
de roles o de funciones de poder. En nuestra historia política se ha dado en
varias ocasiones la concentración de poderes en una sola persona. Es difícil
que esto ocurra en los regímenes democráticos, pero en los dictatoriales es más
fácil.
Ambigüedad, omnipotencia, megalomanía y
diversificación
La combinación
de estos funcionamientos puede adoptar modalidades distintas según cómo se
apliquen en la actividad empresarial.
Hay
empresarios que se diversifican en varias empresas. Desarrollan su actividad en
todas repartiendo su atención como pueden. Detrás de estas modalidades hay
varias fantasías que operan en el trasfondo. Generalmente se basan en un fuerte
sentimiento de inseguridad que los lleva a diversificar los esfuerzos y las
inversiones de capital en distintas empresas para ampliar el margen de
seguridad: si algunas van al fracaso, otras van al éxito. Un paciente solía
decir: "No se pueden tener todos los huevos en una sola canasta".
Este empresario había venido a tratarse por dificultades en el manejo de sus empresas
y por problemas sexuales vinculados con su aparato genital. Esta expresión, que
solía repetirla con frecuencia, se refería a cómo diversificaba sus
inversiones. El análisis lo llevó a descubrir el significado sexual oculto en
•la analogía entre "los huevos" y sus testículos. Justamente uno de
sus problemas más agudos era que tenía varias relaciones de pareja, también
diversificadas, porque no podía confiar en una sola mujer. Entonces tenía que
"poner los huevos en distintas canastas", como una medida de
seguridad porque le resultaba peligroso "ponerlos" en una sola. En el
análisis recordó que de niño no podía confiar en su madre, pues ésta, por
llevar una vida social muy activa, solía dejado abandonado en manos de la
cocinera y de las distintas mucamas que desfilaban por su casa. Por otra parte,
su padre -también empresario industrial- estaba todo el día fuera de su casa y
tenía relaciones con otras mujeres. Con estos datos se comprenden tanto su
desconfianza por las mujeres como su fuerte identificación con el padre.
C. K., otro
paciente, tiene varias empresas en distintos lugares del país. El avión y el
teléfono son sus medios indispensables para poder mantener un contacto
permanente con todas ellas. Le gusta decir de sí mismo que es un "gran
hacedor" y que quiere "estar en todas partes" -como Dios-. Como
puede verse, es bastante claro el funcionamiento de su omnipotencia.
En Santa Fe
tiene una empresa de transportes; en el Chaco, una empresa constructora; en
Carmen de Patagones, una sociedad dedicada a la cría de ovejas; en Buenos Aires
está organizando una tarjeta de crédito; en Córdoba tiene en explotación una
cantera. Está permanentemente viajando en avión. Suele repetir: "Me he
pasado toda mi vida en el aire".
En Buenos
Aires -que es donde tiene domicilio- sólo está pocas horas de algunos días de
la semana y algunos week-end. Difícilmente puede saberse cuándo se lo puede encontrar
en esta ciudad.
Con grandes
dificultades pudimos conciliar un horario para su tratamiento, porque fue
constante su dificultad en el control del tiempo cronológico. Era impredecible
tanto su presencia en las sesiones como el cumplimiento del horario de las
mismas, dada su gran dependencia de los albures de sus empresas. Estas le
significaban un esfuerzo considerable.
En este
paciente, la diversificación se da en forma espacial, geográfica: él estaba
repartido entre varias empresas que están ubicadas en ciudades muy distantes
entre sÍ, con distancias que oscilan entre los 300 y los 1.800 Km . entre ellas.
Esto lo obliga a viajar diariamente en avión con -algunas veces- varios viajes
aéreos en el mismo día. Solía jactarse de tener más horas de vuelo que un
piloto profesional.
Otro paciente
se iba con una frecuencia semanal a su casa de la costa de un país vecino,
distante unos 600 Km .,
y continuaba en contacto permanente con su empresa por vía telefónica o por
radioteléfono. Aprovechaba los momentos de esas estadías para efectuar otras
inversiones en ese lugar.
S. J. tiene
sus empresas distribuidas en dos países distintos. Las empresas no tienen ninguna
conexión entre sí y son totalmente distintas. Una es un supermercado, otra es una
venta de materiales de construcción, otra es una clínica dedicada a medicina
especializada, y por último diversas inversiones inmobiliarias.
M. S. tiene
una fábrica de ropa masculina y un edificio de departamentos para rentar. Va
con frecuencia a la playa donde ha implementado con otros amigos y colegas un
servicio de teléfono inalámbrico en la misma playa para estar permanentemente
comunicados con sus respectivas empresas. Como resultado, este paciente terminó
sintiendo que la playa era una prolongación de su empresa y, por lo tanto, no
descansaba. Mantenía así la imagen de que la empresa era una monstruosa ameba
que enviaba pseudopodios a todo lugar en donde él estuviese, como para
mantenerlo atado y sometido. Ante cualquier descuido "él podía ser devorado
por la empresa, vía pseudopodio". Es obvio que debajo de toda esta
situación estaba la fantasía profunda de una madre sometedora, aprisionadora y
voraz ligada a él por un cordón umbilical aún sin cortar.
En otros
pacientes la diversificación se da en otras áreas; por ejemplo en la conducta.
Ponen una parte de su interés afectivo en la empresa y otra parte importante la
depositan en otro lugar. Puede ser en una amante, o en la actividad donjuanesca
(me refiero a la actitud de conquistar mujeres sin establecer vínculos
durables), o en un hobby, o en un
deporte. Estas actividades son significativas cuando absorben un monto
importante de tiempo y de energía mental.
La
administración de la "acción", o mejor del "comportamiento de
acción", referida al componente predominante de la "personalidad de
acción" puede darse también en la "dualidad" propia de los
comportamientos duales o disociados, que es el fenómeno principal en los
cuadros de "doble personalidad". En estos casos, la acción está
desarrollada especialmente en la parte disociada que se expresa como
"personalidad segunda". Esto se ve con claridad en los cuadros de
cleptomanía, de dipsomanía, de dromomanía, de piromanía y de conducta sexual
perversa: es en estos episodios donde se desarrolla el comportamiento de
acción. El acting out puede ser incluido en esta descripción.
Puedo referir
como ejemplo a una paciente que llevaba una vida aparentemente normal en su
matrimonio y que en su doble vida era capaz de realizar viajes al exterior con
alguna de sus parejas homosexuales, o pasarse varios días junto con su amante
heterosexual. En esos momentos de disociación también aparecían traslados
espaciales geográficos, como ir a Bariloche, o a EE.UU., o a Australia, en
viajes de tres o cuatro días en "aventuras" que provocaban asombro.
En una de sus
aventuras, se fue a EE.UU. junto con una amante para ir a encontrarse con unos
amigos. Al regresar pasaron por New Orleans donde se quedaron algunos días para
vivir un momento idílico antes de regresar y separarse. En uno de los paseos
que hicieron por la ciudad, se metieron en la tienda de un shopping center. De
pronto, repentinamente le dijo a su amiga: "¡Me llevo este sweater!"
Dicho y hecho. Se metió la prenda dentro del bolso que llevaba. Al salir,
cuando se disponían a cruzar la puerta, sonó la alarma. Vino la policía del
local, le revisaron el bolso y ella terminó en la estación policial cercana.
Allí, como no le encontraron otros antecedentes, le cobraron una multa y la
dejaron en libertad previo juramento de que se comprometería a no volver a
dicha ciudad dentro de los próximos cinco años.
En este tipo
de estructura psíquica -emparentada con la cleptomanía- la disociación es tan
importante que muestra un tipo de personalidad fuertemente contrastante con la
otra, que evidencia diariamente cuando se encuentra en su medio habitual, en el
cual se desempeña como esposa, madre y empresaria. Hay dos facetas, hay dos
identidades, hay dos personas en una misma persona: una que es la cotidiana
madre, esposa y empresaria, y la otra que es la esporádica "madona de las
siete lunas", que de pronto tiene su aventura de dos, cuatro o siete días
y que luego vuelve a su cotidianeidad.
El armarse y desarmarse
El
funcionamiento de "armarse" y "desarmarse" puede ser estudiado
en el empresario. Estos términos son metafóricos, pero tanto uno como el otro
tienen una doble connotación: a] la metafórica propiamente dicha y b] la
funcional. Ambas aparecen juntas; no se contradicen y se complementan.
El empresario
tiene que "armarse" cada mañana, cuando se prepara para ir a su empresa.
Allí tiene que estar bien armado para poder enfrentarse con cada uno de los
problemas que lo esperan. Este es un armarse cotidiano y normal, en el sentido
de que se refiere al armarse psíquica, emocional y físicamente. En lo físico,
el empresario requiere la indumentaria que mejor se preste a su desempeño. Es
clásico que en Londres el hombre de negocios se vista de saco negro, pantalón
fantasía, sombrero hongo, camisa blanca de cuello alto, attaché y paraguas. Esa
indumentaria debe representar a la armadura de los caballeros medievales. Cada
empresario, cada ejecutivo, debe tener la indumentaria y los elementos que lo
invistan psíquicamente de los atributos correspondientes. Algunos de dichos
elementos cumplen la función de fetiche protector (en reemplazo del acompañante
del fóbico).
Recuerdo un
paciente que solía venir a sus sesiones con un attaché en el que traía -además
de sus papeles de negocio- sus medicamentos: comprimidos ansiolíticos y gotas
nasales, y una botellita de whisky, al que podía recurrir en caso de la
aparición paroxística de una crisis de ansiedad. Nunca los necesitó pero si le
faltaban se sentía desarmado. Otro paciente que tomaba una medicación
betabloqueante, siempre ingería un comprimido cuando tenía que enfrentarse con
algún acontecimiento inhabitual. Así se sentía armado, tranquilo y seguro.
Este armarse
adquiere un mayor sentido cuando se refiere a prepararse mentalmente para
enfrentar una situación difícil. Algunos son sumamente cuidadosos. Estudian las
estrategias y las tácticas más convenientes para lograr su objetivo, sabiendo
que muchas de estas situaciones son ocasiones que no vuelven a repetirse y que
un éxito o un fracaso pueden incidir en períodos de largo plazo. Por eso, el
empresario en esos momentos puede estar poniendo en juego un futuro. Cuando las
cosas que se arriesgan son de mucho monto requieren un mejor armado. La
actividad empresarial significa generalmente una lucha competitiva y como tal,
lo mismo que los combates armados, requiere una buena preparación. O sea un
buen armado. Todo buen armado incrementa las posibilidades de éxito.
Si
consideramos más detenidamente este tema, no podemos obviar el hecho de que el
armado mismo plantea problemas para ser eficaz. En este sentido es necesario
distinguir un armado patológico de uno útil. En el armado patológico vamos a
encontrar una serie de fenómenos que sólo cumplen la función de calmar y
elaborar la ansiedad por medio de un conjunto de manifestaciones de carácter
ritual y mágico. En estos casos, la preparación está salpicada de una secuencia
de pasos que significan estereotipos matrices y mentales. El armado útil es
aquel que se adelanta a los acontecimientos con el pensamiento y la
imaginación. Hipotetizando situaciones diferentes y previendo posibles desenlaces
un buen armado prepara respuestas para esas posibles vicisitudes. Aquel que
mejor previsión logra, tendrá mejores posibilidades de éxito.
Se puede
observar que la ambigüedad incide en cualquiera de los otros funcionamientos.
Incidencia del funcionamiento ambiguo en la empresa:
horizontalidad y verticalidad en la empresa
En la empresa
se da un juego inestable en el desempeño de los roles, juego que se estructura
en una bipolaridad pendular que va de la "definición" clara del
desempeño, a la "ambigüedad" de los mismos. La definición de los
roles depende: 1] del tipo y grado de capacitación que requiere, y esto a su
vez depende del grado de conocimiento del "oficio", y 2] de la
asunción de la "verticalización" -y su relación armónica con la
"horizontalización"- que dicho rol impone.
"Verticalidad"
y "verticalización" se refieren a la relación vertical que
caracteriza la relación de autoridad y de subordinación entre sí; la
"horizontalidad" y la "horizontalización" son la relación
entre pares (corno si fueran hermanos).
Cada rol
impone intrínsecamente un grado de verticalidad y un grado de horizontalidad
que deben ser adecuados al mismo. Ninguno puede ser totalmente vertical ni
enteramente horizontal. Para que el rol sea desempeñado con eficacia, requiere
que quien lo ejerce tenga una clara noción de cuándo es necesaria la
verticalidad y cuándo la horizontalidad. Seguramente las proporciones de cada
una son distintas en cada rol.
La relación vertical
o de verticalidad tiene su raíz en la relación paterno-filial (o en sus
derivados: madre-hijo, tío-sobrino, abuelo-nieto, etc.) y por lo tanto está
teñida de las secuelas que quedaron de las impresiones (gratificaciones,
frustraciones, conflictos) vividas en aquellos vínculos. Por supuesto esas
impresiones se actualizan y re-actúan en el momento del desempeño de estos
roles que por relaciones de similaridad las despiertan y las reviven. Hay una
compulsión a repetir las situaciones de la infancia que mantienen su vigencia
emocional. Como esta repetición es de carácter metafórico, el aspecto emocional
de la repetición es consciente, pero la motivación siempre es inconsciente.
Siendo consciente la emoción, el protagonista la atribuye al que despertó la reviviscencia
haciéndolo culpable del conflicto y le atribuye aviesas intenciones. En esta
óptica emocional es fácil ver caprichosas y malintencionadas reacciones del
otro involucrado. Así la orden del jefe no es vivida corno una medida
necesaria, sino corno una "orden caprichosa" de alguien que hace
"abuso de autoridad", y el incumplimiento del subordinado es juzgado
como "rebeldía y desobediencia", que es la reactivación de los
propios sentimientos de rebeldía frente a aquel padre "autoritario".
Se comprende entonces como esto suele ser fuente de intensos conflictos en la
empresa.
La
horizontalidad, al repetir la relación entre hermanos, reproduce las ventajas y
los inconvenientes de aquella relación. Frente a una determinada situación
normativa -una orden "que viene de arriba"- que despierta al fantasma
siempre latente de la "autoridad paterna" y que puede aparecer
sorpresivamente en el medio empresarial, es un alivio entonces encontrar con
quién confraternizar. Puede ser un compañero en paridad de condiciones;
entonces no hay problema. Pero a veces es un subalterno; entonces aparecen
problemas: un acortamiento de la distancia, una ruptura de límites y un exceso
de confianza y se altera la funcionalidad.
Muchas veces
un superior, por razones emocionales, corno una crisis de miedo no muy
consciente frente a su subalterno, abandona la verticalidad y pasa a una
horizontalidad alterando los aspectos formales de la relación superior-subalterno.
Esto provoca una perturbación funcional de ambos roles implicados. Esta
alteración puede ser episódica o periódica y puede terminar siendo permanente.
En este caso se pervierte el funcionalismo de los roles comprometidos y se
instala una situación perversa -en el sentido empresarial-, pudiendo quedar
localizada o extenderse si los involucrados son más jerarquizados. Un paciente
que estaba al frente de una empresa había tomado como empleado a un antiguo
amigo de la infancia. Como en aquella época el amigo había ejercido cierta dominación
sobre él, en la relación empresarial la dominación del pasado arrojaba su sombra
en dicho presente determinando dificultades que entorpecían el rendimiento que
se esperaba en su función específica.
La ambigüedad
se caracteriza por el vaivén entre la horizontalidad y la verticalidad. La horizontalidad
es más acorde con la ambigüedad y el funcionamiento ambiguo: es como si fueran
todos iguales. A veces la ambigüedad se refiere a una falta de definición y de
límites en el desempeño de roles. Otras veces la ambigüedad se refiere a falta
de verticalidad; o sea falta de discriminación entre autoridad y subordinación.
Pero la
ambigüedad va más allá todavía: significa "ser y no ser" a la vez,
"ausencia y presencia", "sí y no", "negro y
blanco" que es distinto de gris, "bueno y malo", "lindo y
feo", "agradable y desagradable", "fácil y difícil", o
sea toda la gama de opuestos contradictorios que sea imaginable. La misma
contradicción es ambigua.
Resumen
La
personalidad del empresario interesa a la investigación psicoanalítica por la
cantidad múltiple de faceta s que en ella se ponen en juego y por la extraordinaria
creatividad que promueve. El interés de este trabajo se ha concentrado
especialmente en el estudio de cuáles son los componentes psicológicos que
inciden y determinan el funcionamiento empresarial y especialmente cuándo y en
qué forma éstos determinan el éxito o el fracaso de la gestión. El interés es
mayor en aquellas personalidades que son capaces de generar empresas.
El
psicoanálisis con sus descubrimientos teóricos aporta nuevas luces para
comprender lo que ocurre en el empresario y en el vínculo que establece con la
empresa. En el vínculo empresario-empresa se pueden detectar relaciones diádicas
y triádicas o triangulares.
Las relaciones
diádicas llegan a ser análogas a la simbiosis niño-madre y, como ésta, pueden
revestir los caracteres de la patología más regresiva. En los casos más serios
pueden llegar a tener carácter psicótico: esto ocurre cuando el empresario se
aliena en la empresa, cosa que puede llegar a costarle la vida.
Las relaciones
triádicas toman la forma y las características del triángulo edípico. Estas
relaciones nunca sobrepasan los niveles propios de la patología neurótica. En
ellas el juego emocional es más saludable.
El estudio
específico de la personalidad del empresario plantea vicisitudes interesantes
si se tienen en cuenta los desempeños que requieren el ejercicio del rol
empresarial. A partir de conceptos psicoanalíticos y de observaciones clínicas,
se pueden estudiar varios funcionamientos que pueden ser clasificados en dos
grupos: a] básicos y b] auxiliares. Los funcionamientos básicos son tres
"bipolaridades funcionales": 1] la bipolaridad depresión-elaboración;
2] la bipolaridad hiperestesia-anestesia psíquica, y 3] la bipolaridad lentitud
viscosa-repentinismo. Los funcionamientos auxiliares son: 1] la ambigüedad y 2]
la facticidad. Según el autor, estos dos últimos constituyen entre ambos también
una bipolaridad: la ambigüedad-facticidad.
Se estudian
además algunos comportamientos que se derivan de la ambigüedad cuando ella se
combina con la disociación: la dispersión y la diversificación, el armarse y desarmarse.
Y se trata la incidencia del funcionamiento ambiguo en la empresa, que provoca
alteraciones de la verticalidad o de la horizontalidad de la misma.
Résumé
Personnalité de
l'entrepreneur.
Un étude psychanalytique
La recherche psychanalytique se voit enrichie par l'étude de la
personnalité de l'entrepreneur car les aspects qui y entrent en jeu sont
multiples et la créativité déployée y est extraordinaire. Ce travail étudie
principalement les composants psychologiques qui déterminent et qui jouent sur
le fonctionnement de l'entrepreneur, tout en essayant de voir quand et comment
ces composants déterminent le succes ou l'échec de la gestiono Les
personnalités capables de créer des entreprises présentent un intéret encore
plus grand.
Les découvertes théoriques de la psychanalyse permettent de mieux
comprendre ce qui arrive avec l'entrepreneur et le lien qu'il établit avec
l'entreprise. Des relations diadiques, triadiques ou triangulaires peuvent
s'observer dans le lien entrepreneur-entreprise.
En ce qui concerne les relations diadiques, il peut arriver qu'elles aient
une grande similitude avec la symbiose qui se produit entre l'enfant et la mere
et de meme que pour cette derniere les caracteres de la pathologie la plus
régressive peuvent apparaitre. Dans les cas plus graves, il y a meme un caté
psychotique qui se manifeste lorsque l'entrepreneur s'assujettit a l'entreprise
(ceci peut lui coûter la vie) .
Pour ce qui en est des relations triadiques, el1es prennent la forme et les
caractéristiques du triangle oedipien. Ce genre de relation ne dépasse jamais
les niveaux de la pathologie névrotique. Le jeu
émotionnel est ici plus sain.
Si l'on tient compte des travaux a réaliser pour pouvoir exercer le role de
l'entrepreneur, des circonstances intéréssantes se dégagent de l'étude
spécifique de ce genre de personnalité. Il existe des notions psychanalytiques
et des observations cliniques qui permettent d'étudier plusieurs
fonctionnements que l'auteur sépare en deux groupes: a] fondamentaux et b]
auxiliaires. Les fonctionnements fondamentaux sont trois "bipolarités
fonctionnelles": 1] la bipolarité dépression-élaboration; 2] la bipolarité
hyperesthésie-anésthésie psycruque et 3] la bipolaríté lenteur
visqueuse-soudaineté. Les fonctionnements auxiliaires sont: 1] l'ambigüité et•
2] la facticité. L'auteur soutient en outre que ces fonctionnements auxiliaires
constituent a eux delL,( une autre bipolarité: 1 'ambigüi té- factici té.
Certains comportements dérivant de l'ambigüité combinée a la dissociation
sont également étudiés: la dispersion et la diversification, le montage et le
démontage. Finalement, c'est l'incidence du fonctionnement ambigü qui est
étudiée, lorsque celle-ci provoque des changements dans la verticalité ou
l'horízontalité de l'entreprise.
Summary
The Personality Of The
Businessman
A Psychoanalytic Study
The personality of the businessman is interesting for psychoanalytic
investigation because of the many facets involved in it and the tremendous
creativity it promotes. This paper has focused its interest on the
psychological factors that influence and determine the functioning of business,
particularly the moment and manner in which they determine the success or
failure of the endeavor. Most interesting are those personalities capable of
generating businesses.
The theoretical discoveries of psychoanalysis throw light on what happens
in the businessms.n and in the relationship he establishes with the business.
In the latter, diadic and triadic or triangular relations can be detected.
Diadic relationships are analogous to mother-child symbiosis and may
consequent1y acquire the characteristics of the most regressive pathology. In
the most serious cases it may even be of psychotic nature: this happens when
the businessman is alienated in the business, something which may eventual1y
cost him his life.
Triadic relationships have the form and characteristics of the Oedipal trian•
gle. These relationships never go beyond the level of neurotic pathology. Rere,
the play of emotions is healthier.
Specific study of the personality of the businessman brings up interesting
vicissitudes in view of the tasks required for the exercise of the role of
busi• nessman. Based on psychoanalytic concepts and clinical observation,
several types of functioning can be studied, classified into two groups: a]
basic and b] auxiliary. The basic types of functioning are three
"functional bipolarities": 1] the depression-elation bipolarity; 2]
the psychic hyperaesthesiaanaesthesia bipolarity and 3J the viscous
slowness-precipitativeness bipolarity. The auxiliary functionings are: 1]
ambiguity and 2] factitiousness. The author considers these constitute the
bipolarity: ambiguity-factitiousness.
A study is made of behaviour derived from the combination of ambiguity and
dissociation: dispersion and diversification, pulling oneself together and
coming aparto The influence of ambiguous functioning on the business is
disturbances in the organization's verticality or horizonality.
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