lunes, 5 de agosto de 2013

La personalidad  del  empresario

Un estudio psicoanalítico

Dr. Luis Allegro
La personalidad del empresario me ha interesado por la cantidad múltiple de facetas que en ella se ponen en juego y por la extraordinaria creatividad que promueve. Mi interés se ha concentrado especialmente en el estudio de cuáles son los componentes psicológicos que inciden y determinan el funcionamiento empresarial y especialmente cuándo y en qué forma, estos determinan el éxito o el fracaso de la gestión. Un interés particular me despiertan aquellas personalidades que son capaces de generar empresas.

He podido comprobar que, en un sentido general, los mismos componentes que determinan la patología son los que producen el éxito. ¿Qué es lo que hace que estas disposiciones conduzcan en algunos casos al éxito y en otros a la patología?

En primer lugar interviene un factor cuantitativo en la participación de estos componentes: cuando el monto sobrepasa un determinado límite, se rompe el equilibrio y se cae en la patología. En segundo lugar, depende de un factor cualitativo: cuando el funcionamiento de estos componentes es adecuado a una estrategia coherente con los fines que se buscan se logra el éxito. En este caso la operatividad del empresario puede adquirir un alto grado de eficacia.

Es importante tener presente que estas estructuras y funcionamientos no son inmodificables. Por el contrario, un tratamiento adecuado incrementa la zona de salud, amplía los límites del equilibrio funcional y permite un mejor aprovechamiento de los resortes personales positivos.


Metodología del estudio y consideraciones técnicas

Este trabajo ha sido efectuado con datos obtenidos básicamente con el método analítico. Por lo tanto el campo de observación es el que brinda el encuadre analítico, o sea el marco de la entrevista o de la sesión. A esto he agregado algunos otros datos obtenidos por observaciones directas.

El material ha sido recogido de las siguientes fuentes:
- de material clínico de entrevistas o de sesiones psicoanalíticas;
- de referencias de familiares directos o de socios vinculados al quehacer empresarial, a través de entrevistas individuales y/o grupales.

Se puede objetar que este estudio se basa en datos obtenidos en tratamientos, o en situaciones clínicas y que, por lo tanto, el carácter clínico ha podido distorsionar tanto la conceptuación como las inferencias surgidas. Como descargo a esta objeción puedo decir que la gran mayoría vinieron a la consulta o se pusieron en tratamiento por problemas empresariales, ya sea con los socios, ya sea con la conducción de la empresa, ya sea por problemas con el personal. Algunos vinieron presentando perturbaciones emocionales y síntomas referidos a la esfera de la angustia, de la depresión, o del cuerpo (como síntomas respiratorios, cardíacos, hipertensivos, gástricos, intestinales, etc.). Pero en todos ellos se dio una constante: la franca relación que mantenían con los avatares de sus respectivas empresas.

Generalmente los interesados comenzaron hablando de sus problemas personales, pero paulatinamente fueron introduciendo los problemas relacionados con sus empresas. Esto, en algunos casos, adquirió tal intensidad que dieron la impresión de que el tratamiento individual era una forma de venir a tratar a la empresa misma. Efectivamente se pudo observar que siempre había una franca correlación temporal entre el padecimiento individual y el conflicto empresarial. El problema empresarial se limitaba a veces a un conflicto personal del mismo empresario; pero otras se extendía a un funcionamiento anómalo de la empresa. En este último caso, el padecimiento personal del empresario era el “portavoz del padecimiento" de la empresa: en su malestar él había incorporado el de la empresa.

Muy frecuentemente, el análisis ha tenido que introducirse en los problemas de la empresa, indagarlos y esclarecerlos para poder ver y discriminar hasta qué punto las dificultades de la empresa se derivaban de los problemas personales del empresario o viceversa, los problemas del empresario eran consecuencia de la empresa.
Esto plantea un problema técnico difícil pues dado el carácter individual del tratamiento, el analizando por sus resistencias propias tiende a desplazar sus dificultades personales a la empresa, pues entiende que la solución de sus problemas depende de ella y buscará resolver los problemas de la empresa. Si el analista atiende esta situación y concentra en ella el análisis manteniéndolo allí, éste pierde su carácter individual y se transforma en un análisis de la empresa. Por otra parte si el analista no atiende lo de la empresa, y no se produce dicho desplazamiento, el analizando queda totalmente escindido y separado de la problemática empresarial y entonces tampoco se cumple el objetivo del tratamiento, porque no se establecen los puentes que vinculan el padecimiento del empresario con los funcionamientos perturbados de la empresa. Lo que se impone como un recurso técnico es cumplir dos pasos: 1] cuando el analizando trae el problema de la empresa, analizar dicho problema en profundidad, y 2] luego en un segundo momento, analizar cuál es su participación personal en dicho problema para determinar cuánto es lo que él ha desplazado y proyectado de sí mismo -de sus problemas personales- en la empresa, usando a ésta como depositaria de dichos aspectos individuales. Algunas veces es necesario operar inversamente, sobre todo en aquellos que se mantienen rígidamente aislados de la empresa a raíz de fuertes disociaciones. Es importante pasar flexiblemente de lo individual a lo empresarial y viceversa.

Esto es muy útil porque le permite al empresario prosperar en sus aspectos implicados: por una parte va logrando una relación de pertenencia con la empresa razonable y madura, y por otra parte va adquiriendo una clara noción de que él es -como persona- un individuo separado de la misma, que posee circunstancias propias y diferentes de las de la empresa. En todo caso ella es una circunstancia de sí mismo. Quizás una de las más importantes. Por otra parte toma clara conciencia de la forma cómo sus vicisitudes individuales influyen en su conducción empresarial y aprende a discriminar cuáles de sus peculiaridades son útiles a la empresa y cuáles no lo son. En otros términos, aprende a ver cuáles son sus conveniencias personales y cuáles son las de la empresa.

En mi experiencia, esta forma de operar ha sido muy beneficiosa para ambas partes: empresario y empresa.


Relación entre el empresario y la empresa:
estudio psicoanalítico del vínculo empresa-empresario

Estudiando el vínculo que se establece entre el empresario y la empresa tenemos la primera oportunidad de aplicar los descubrimientos teóricos que aporta el psicoanálisis, para hallar una nueva luz en la comprensión de lo que ocurre entre la institución empresaria y el individuo empresario, ver cómo ambos se interinfluencian recíprocamente. Esto permitirá encontrar soluciones para optimizar el funcionamiento de ambos.

La experiencia clínica demuestra que la empresa funciona en el psiquismo del empresario como un conjunto que configura una unidad, la cual está representada mentalmente como la imagen de una persona. Hay una tendencia a que dicha imagen sea ligada inconscientemente a la persona que ejerció una gran influencia en la infancia: la madre, el padre o quien los sustituyó, como el tío, el abuelo, etc. De este modo, la empresa es vivida emocionalmente como si fuera aquella persona adornada con todos los significados y características que de ella quedaron guardados en el inconsciente. Entonces, la empresa "es como" la madre o el padre, etc., según las distintas situaciones emocionales que el empresario vive con su empresa: la empresa "le da de comer" como la madre, o "lo empuja a ser luchador competitivo" como el padre, etc. Esto explica el hecho de que los hijos de padres empresarios suelen estar mejor implementados psíquicamente para las funciones empresariales, ya que conocen mejor "el oficio" por "haberlo mamado" en el seno de su familia durante su infancia.

Estando la empresa "personificada" de esta manera en la mente del empresario, entran a jugar en la dinámica psíquica los mismos roles que corresponden a las relaciones más primitivas. Clínicamente en el vínculo empresario-empresa podemos detectar relaciones diádicas y triádicas.


1) Relaciones empresa-empresario diádicas

Se caracterizan por ser simbióticas y poseen los atributos psicológicos propios de la simbiosis. Son análogas a las relaciones niño-madre preedípicas. Implican siempre un gran compromiso emocional en el empresario.

La empresa ocupa gran parte de la mente del empresario y se halla instalada allí como una idea obsesiva que absorbe casi toda su energía psíquica. Generalmente, esto se debe a que la empresa se encuentra en un período importante de su desarrollo, o bien está pasando por un momento difícil. En las empresas generadas por el mismo empresario, la relación simbiótica es característica de los comienzos y dura hasta que aquélla se afianza. En los casos patológicos esta simbiosis continúa en forma crónica. La personalidad del empresario tiene una gran importancia en la perduración de este tipo de relación.

Esta relación puede coexistir con una relación triádica. En este caso hay que evaluar cuál de las dos es la predominante y cuál es la recesiva. Ambas pueden ser reversibles e intercambiables entre sí: esto indica una mayor normalidad. En cambio cuando se mantienen fijas y rígidas están denotando un grado mayor de patología.

Cuando el empresario mantiene un vínculo de este tipo con la empresa, ésta suele ocupar una parte importante del tratamiento. A veces alcanza a tomar la forma de una urgencia perentoria: el empresario está totalmente absorbido por la empresa y todos sus otros problemas carecen de importancia. No se acuerda ni de sus hijos, ni de su esposa, y a menos que en el medio familiar surja un problema muy importante, él continúa metido en esa extraña relación con su empresa que puede llegar a ser más intensa que cualquier otra. Incluso no sólo se olvida de su salud, sino que hasta llega a exponerla.

Veamos un ejemplo: Z. es actualmente el gerente general de una empresa que produce máquinas industriales. Cuando comenzó, hace unos veinte años, se dedicó con tanto empeño que llegó a ser la persona más eficaz de la empresa. Esta, en aquel entonces, estaba bastante deteriorada a raíz de una mala conducción por parte de su creador, el cual había mostrado ser muy pobre de carácter y no había logrado imponer su autoridad. Muy pronto comenzaron a adjudicarle a Z. tareas de mayor envergadura y cada vez más importantes. Simultáneamente Z. se fue obsesionando cada vez más con la empresa, que entró a ser una competidora muy fuerte de su esposa y de sus hijos. Estos fueron quedando relegados a medida que se intensificaba la relación simbiótica entre Z. y la empresa.

Z. se fue dedicando a la empresa más y más hasta llegar a destinarle parte del fin de semana, lo que trajo un desequilibrio familiar importante. El empresario llegó a quedar totalmente entregado (o mejor dicho, alienado) a un vínculo que recuerda al de un amor apasionado o al de un drogadicto que no puede vivir sin su adicción: hay una dependencia extrema.

Esta situación llegó a su acmé en un momento de crisis económica del país, en el cual la empresa tuvo que soportar el impacto económico-financiero que dicha crisis le significó. Entonces Z. entró en una depresión intensa que vino acompañada de trastornos cardiovasculares. Se sometió a una terapia que, afortunadamente, evolucionó bien y le permitió tomar una distancia psíquica adecuada de los problemas de la empresa.


2) Las relaciones empresario-empresa triádicas o triangulares

Sabemos que el desarrollo psíquico del niño comienza con un vínculo intenso que se establece entre él y la madre que tiene las características de una relación diádica (entre dos personas). La evolución normal -y saludable- del niño es cuando en el escenario de su mundo aparece el padre. Este comienza a jugar un rol importante en la estructuración psíquica infantil y hace que el niño diversifique su vínculo de la madre y se separe parcialmente de ésta para entrar a relacionarse también con el padre. Entonces la relación diádica se transforma en una relación triádica o triangular, en la cual el triángulo está formado por el niño, la madre y el padre. Esto significa una evolución progresista en el desarrollo emocional infantil, que hace que la relación materno-filial sea más saludable aunque a la vez implica la aparición de nuevos tipos de conflictos (de carácter triangular) pero de mayor grado de evolución. De todos modos, es necesario tener en cuenta que el equilibrio emocional del niño juega en movimientos de vaivén, de progresión y regresión, que van de la relación diádica a la triádica y viceversa, según las vicisitudes que vaya encontrando en los avances de su evolución: cuando en la situación triangular se encuentra con una dificultad que no puede superar, regresa a la relación diádica buscando refugiarse en ella hasta tanto vuelva a sentirse con fuerzas para avanzar a una nueva situación triangular.

Esto que ocurre con la evolución emocional del niño puede ser tomado como modelo analógico para comprender lo que ocurre en el empresario en su relación con su empresa. Cuando el empresario logra tomar distancia emocional de la empresa, entonces comienza a conectarse mejor con todos sus otros intereses. La familia, la esposa, los hijos y las otras actividades extraempresariales adquieren nueva significación y se hacen relevantes.

El empresario entra en un equilibrio más saludable tanto para su organismo físico, como para su psicoemocionalidad. En el caso de Z., en el que su extrema situación había llegado a una pérdida del interés sexual y afectivo en una actitud de verdadero sometimiento a la empresa, con su mejoría empezó a recuperar tanto el apetito sexual como el alimentario -también perdido- y su interés emocional empezó a recubrir las personas y las cosas del mundo que lo rodeaba. Comenzó a escuchar música, ver televisión, ir al teatro, a practicar golf y a reconectarse con sus amigos y su vida social. Esto resultó un gran alivio para la familia.

Dentro de este esquema, establecer una relación triangular con la empresa significa que al par empresario-empresa se agrega un tercer miembro que puede ser la familia, o la esposa, etc., de tal modo que el interés puede ser repartido entre la empresa y los otros objetos de la vida emocional del empresario.

Un ejemplo de "atrapamiento diádico" lo ofrecía D., un empresario de la construcción que se quejaba que no podía desprenderse nunca de los problemas de la empresa, que los llevaba a su hogar y que los fines de semana seguía adherido a los avatares de la misma. Por esto él se titulaba "empresario full time".

En cambio B., una empresaria, había logrado hacer una buena distribución de su tiempo destacando y separando bien las horas dedicadas a la empresa, de aquellas que se dedicaba a sí misma como persona. Aquí la relación triangular se daba entre 1] la empresa, 2] ella como empresaria y 3] ella como persona que tiene otros roles en su red de relaciones extraempresarias. Esto constituye una situación saludable.



Personalidad del empresario: estructuras y funcionamientos

En este tema lo que interesa abordar, en mi opinión, es el estudio de los funcionamientos que atañen al empresario y que le permiten generar una empresa, organizada, administrada y conducida con eficacia. Como se ve, estas tareas son múltiples y para cada una de ellas se requiere una capacitación y un desarrollo adecuados.

Estos funcionamientos son muchos. Un simple enunciado de los mismos ya sería un largo catálogo. A los fines de una simplificación didáctica pueden ser discriminados en grupos. Una forma de comprenderlos y explicarlos es pensar que dichos agrupamientos forman estructuras, de tal modo que se puede establecer una correlación entre estructuras y funcionamientos: a cada estructura le corresponde un funcionamiento.
Así, de un conjunto grande de estructuras y funcionamientos podemos distinguir tres que son las más importantes y respecto de las cuales las demás son derivaciones o combinaciones.

Cada una de estas tres estructuras tiene un funcionamiento propio y típico que se lo puede definir y aislar bien porque es distinto de los otros dos. Permiten una buena sustentación teórica que los explica y además pueden ser correlacionados con antecedentes muy conocidos de la psicología, de la psicopatología y de la literatura. Estos son verdaderos antecesores genealógicos.


Antecedentes teóricos

En el pensamiento psicoanalítico, la escuela de las relaciones objetales de Melanie Klein postula que en el funcionamiento mental se pueden destacar sus dos posiciones: la esquizoparanoide y la depresiva. Estas posiciones incluyen un doble concepto, pues se refieren a una etapa del desarrollo y a un tipo de funcionamiento característico en cada una de ellas. La posición esquizoparanoide estaría relacionada con los funcionamientos esquizoides. A su vez la posición depresiva estaría ligada a los funcionamientos cicloides y manÍacodepresivos.

E. Pichon-Rivière hizo un aporte importante vinculado a estas concepciones. Explica la psicopatología tomando el concepto de "posición" de Melanie Klein y lo adapta llamándolo "disposición". Habla de tres disposiciones que significan tres funcionamientos mentales. Correlativamente a la posición depresiva de M. Klein él se refiere a la "disposición patogenética", a la que le atribuye la responsabilidad de los funcionamientos cicloides. En relación con la posición esquizoparanoide, crea la denominación "disposición patoplástica", responsable de los funcionamientos esquizoides. Por último crea una tercera estructura que llama "disposición patorrítmica", que es la responsable de los ritmos cronológicos (velocidades distintas) en el funcionamiento mental. Esto constituye un verdadero mérito de Pichon-Rivière, pues logra sintetizar, en un esquema único y abarcativo, explicaciones dinámicas para un conjunto de fenómenos de la vida mental.

La diferencia entre posición y disposición es bastante importante. La posición kleiniana se refiere a un tipo determinado de funcionamiento psíquico, que incluye un tipo de relación de objeto, de ansiedad y de defensas. La disposición pichoniana es un concepto que, además de incluir los elementos ya mencionados de la “posición”, abarca también el  significado de una cierta “disposición” en el funcionamiento mental. Además la consideración de los ritmos y de las velocidades en el funcionamiento mental no había sido incluida aún en las explicaciones dinámicas.

J. Bleger, al estudiar los fenómenos de la simbiosis en psicoanálisis, postula una tercera posición que llamó "glischro-cárica" [glischro = "aglutinante"; cárica = "núcleo"] y que, evolutivamente, es previa a la posición esquizoparanoide de M. Klein. Es un concepto que también incluye un tipo de relación de objeto, de ansiedad y de defensas. Explica fenómenos propios de las simbiosis y de las psicosis. Está relacionada con la disposición patorrítmica de Pichon-Rivière. Estudia algunos fenómenos importantes como la ambigüedad.

Hasta aquí los antecedentes que considero pertinentes provenientes del pensamiento psicoanalítico. Se puede objetar que las ideas expuestas son de fuerte cuño psicopatológico y que, entonces, sólo explicarían la patología mental. La psicopatología nos ayuda enormemente a explicarnos el comportamiento humano que se desempeña dentro de la zona de normalidad.

La normalidad es un concepto estadístico que, en psicología, se refiere a los comportamientos que se dan con mayor frecuencia en la mayoría de las personas de una determinada población y cultura. Un comportamiento normal en una cultura puede ser anormal en otra. Pero dentro de los comportamientos normales de una misma cultura, puede haber algunos que no sean saludables (por ejemplo, el hábito de fumar). La psicopatología nos muestra la exageración de un rasgo de conducta estadísticamente normal. Nos hemos acostumbrado a ver que esos rasgos que cuando son exagerados se tornan patológicos, son los mismos que funcionando dentro de una magnitud saludable, son capaces de producir éxitos cuando funcionan adecuadamente.

Con estos antecedentes, con el agregado de la síntesis obtenida de dichos conceptos y de mis observaciones propias en el estudio de empresarios, he elaborado las siguientes ideas.


Criterios utilizados

1. Fue un criterio bastante generalizado en psicología y psicopatología hablar en términos de tipologías de personalidades o de caracterologías. Así se hable de la personalidad del fóbico o del carácter histérico, o del paranoide, etc. Considero que esto constituye un remanente actual de un pensamiento que heredamos de la psiquiatría alemana como una impronta dejada por la influencia kraeppeliniana: considerar a las enfermedades del psiquismo como entidades nosográficas, claramente definidas tanto en su etiología, como en su patología y evolución. Hoy no podemos decir que Fulano padece de una enfermedad perfectamente definida con el cartel de "neurosis obsesiva"; no podemos hablar de enfermedades sino de enfermos. Hemos aprendido a ver que el enfermo presenta un cuadro que es una mezcla de rasgos habituales de su personalidad -que pueden ser patológicos-- y de síntomas de su desequilibrio recientemente aparecido. O sea que nos encontramos con una fachada sintomática (o fenoménica) que denuncia la reacción de una personalidad que sufre el impacto de una noxa o de una situación de conflicto que no puede ser superada por sus propios medios y que lo desborda. La observación detecta “la reacción de un carácter ante lo que no es superable”.

2. Otro punto es el hecho de que los cuadros son cambiantes en sus fachadas fenoménicas. Lo que hoy aparece como un cuadro histérico, mañana puede aparecer como uno paranoide y luego puede manifestarse como uno obsesivo. S. Freud explicó bastante bien esto, cuando encontró que cada síntoma posee un sentido, lo cual significa que hay una interrelación entre el psiquismo y el conflicto: el síntoma es la expresión de esa interrelación. A su vez R. Fairbairn ofrece una excelente explicación cuando pone el énfasis del carácter defensivo del síntoma relacionándolo con la patología en juego. Estudia las cuatro técnicas defensivas importantes: la histérica, la fóbica, la obsesiva y la paranoide. Estas técnicas son las responsables de la fachada fenoménica y dado que ellas pueden ser cambiantes, la fachada también lo es. Pero el enfermo es el mismo y el proceso patológico también.
3. Un tercer punto muy relacionado con el anterior es que en toda persona se pueden observar las características sintomáticas de cada uno de los cuadros que se ofrecen en la psicopatología. Esto significa que en toda persona, por sana que sea, se pueden hallar elementos histéricos, fóbicos, obsesivos, paranoides, esquizoides, epileptoides, etc. Estos elementos no tienen significación patológica mientras estén en equilibrio y funcionen dentro de una zona razonable de salud. Recién se torna patológico aquel elemento cuando adquiere vigor y se hace prevalente en relación con los demás. Entonces un individuo se muestra como un fóbico cuando este rasgo se destaca de los demás.

K. Schneider, al estudiar la personalidad, propuso que las cualidades de la misma pueden ser consideradas como variables de un individuo a otro, así como lo son la estatura, el peso, la capacidad respiratoria, la presión arterial y todos los otros atributos. De la misma manera pueden ser medidas las funciones psíquicas y las respuestas reactivas. Estos constituyen caracteres que se producen en forma graduada y pueden ser medidos cuantitativamente. Cuando las medidas de estos factores se colocan en una escala se puede lograr una graduación de dicha escala que muestra el rango de funcionamiento de ese individuo en esa función. Los valores medios de la misma corresponden a la normalidad.

4. Como último criterio, diré que para este estudio me interesa sistematizar estos funcionamientos en escalas bipolares en cuyos extremos están las reacciones opuestas. O sea, escalas bipolares de opuestos.

En síntesis, los factores de la personalidad del empresario pueden ser vistos:

I. Como estructuras funcionales:
que están determinadas por el desarrollo evolutivo;
que constituyen el remanente actual de las posiciones esquizoparanoide, depresiva y glischrocárica;
que constituyen factores disposicionales;
que presentan un funcionamiento fásico (por fases); cada fase corresponde a la posición o disposición predominante en ese momento del funcionamiento psíquico.

II. Como escalas bipolares que pueden ser evaluadas y medidas como variables individuales.


Tres bipolaridades funcionales

Cada uno de estos tres funcionamientos se caracteriza por configurar una bipolaridad cuyos extremos son opuestos. Entre cada uno de esos extremos los funcionamientos y las reacciones van variando -en calidad y cantidad- en forma gradual y seriada, pasando de un extremo al otro que es totalmente opuesto al primero. Esta serie constituye una verdadera escala de valores: la intensidad y oposición máxima está en los extremos, desde los cuales los valores van disminuyendo a medida que se acercan al punto medio de la escala, en donde se neutralizan.




1. La bipolaridad depresión-elación: escala diatésica

Esta bipolaridad se extiende desde la depresión con su cortejo de pesimismo, tristeza y pena, hasta la elación propia de la alegría, optimismo y espíritu de fiesta. Esta es la determinante del humor o estado de ánimo que varía desde la alegría desbordante hasta la tristeza extrema. A este movimiento del humor se lo llama también "cicloide", precisamente por funcionar por fases cíclicas que suben y bajan, según que el tono afectivo vaya de uno a otro de estos polos opuestos.

Clínicamente surge que la emoción básica es la depresión. Esto ocasiona una tendenciosidad al aburrimiento, cosa que produce un malestar muy desagradable. Entonces ocurre que se busca imperiosamente escapar de dicho aburrimiento, lo que se logra gracias al funcionamiento de la defensa maníaca, la cual les permite invertir el sentido del humor depresivo cambiándolo por el humor festivo. Pasan rápidamente a la alegría y al optimismo con la particularidad de que lo contagian fácilmente a las personas que los rodean, creando todo un clima de fiesta y optimismo.

Cuando esto funciona dentro de un límite razonable, constituye un factor positivo a los fines empresariales, especialmente para la conducción de grupos humanos, sobre todo por el optimismo que transmiten. Pero cuando se sobrepasa el límite útil, se torna en una condición sumamente peligrosa porque el humor festivo y excesivamente optimista distorsiona la lectura de la realidad. Entonces, con un funcionamiento mental "acelerado", esta persona comete errores de apreciación que pueden llevarlo a fracasos estrepitosos. Esto es más grave aun porque el funcionamiento maníaco siempre se acompaña de ideas de grandeza (megalomanía) y de una exaltación de la omnipotencia, como resultante de una compensación exagerada al sentimiento de impotencia, que es satélite de la depresión básica que está siempre latente y de la que se está defendiendo con la defensa maníaca. Las bancarrotas y fracasos empresariales hay que buscarlos en esta dinámica: generalmente son la consecuencia de haberse embarcado en un negocio que fue mal dimensionado en virtud de una deficiente lectura de la realidad y de las posibilidades personales y empresariales para abordar dicho negocio.

Por suerte, este funcionamiento es fácilmente detectable por el profesional especialista, que puede hacerla con mucho tiempo de antelación porque generalmente es denunciado por pequeños fracasos previos. Por lo tanto, esto permite una buena prevención de los fracasos mayores. Por otra parte una buena conducción permite que esta condición se mantenga dentro de una zona de gran utilidad. Esta zona útil suele ser bastante amplia. Aunque hay variaciones individuales se la puede ampliar con un tratamiento adecuado.
Aquellos que tienen desarrollada esta disposición poseen una gran aptitud social porque son extravertidos, lo que les permite una gran facilidad en el manejo de las relaciones humanas. Esto constituye una verdadera ventaja para la conducción empresarial, por la función capital que desarrollan las relaciones humanas en el éxito de la misma. Pero también puede resultar inconveniente cuando esta persona se embarca en un negocio o en una sociedad con otra que también posee una estructura análoga: entonces puede ocurrir que uno contagie al otro un entusiasmo infundado y que ambos se re alimenten en el defecto de apreciación y de pronóstico en los proyectos empresariales con consecuencias desastrosas.



2.         Bipolaridad hiperestesia-anestesia psíquica: escala psicoestésica

Esta escala va de la hiperestesia o hipersensibilidad psíquica a la anestesia o insensibilidad psíquica. La actitud más característica es un cierto desapego a la realidad exterior a favor de una extraordinaria vida interior, lo que emparenta esta actividad mental con la autista. Suele acompañarse de introversión y poca habilidad social. Pero en cambio su atributo más valioso es la creatividad, en virtud del extraordinario desarrollo que logra la fantasía y la imaginación creadora. Esto se encuentra en los creativos de la empresa. Cuando están en su momento de creación suelen vivir obsesionados por sus ideas, fruto de su creación. Esto los lleva a vivir desconectados de la realidad circundante, en un mundo aparente y "navegar por las alturas". Un paciente solía decirme: "Me paso mi vida en las nubes".

Este funcionamiento es muy útil para las concepciones de alto nivel de abstracción necesarias para planear los proyectos empresarios de largo plazo, y para elaborar las estrategias de los abordajes y de los cambios que toda empresa tiene que enfrentar. Es especialmente útil cuando se apoya logísticamente en una buena apreciación y evaluación de las posibilidades internas de la empresa y externas de la comunidad.

Un excesivo desapego autista es siempre peligroso. Alguien en esta situación suele estar tan embarcado en su proyecto que no oye ni ve sino aquello que no contradiga lo que está pergeñando. El problema es cuando lo pergeñado es un mal engendro y termina siendo un mal proyecto. En estos casos no es fácil que escuchen; la "sordera psíquica" les impide recibir algún tipo de ayuda. Suele ser interesante observar la relación narcisista que se establece entre el empresario y su proyecto, como si éste fuera su hijo. He tenido la oportunidad de observar a algunos de mis pacientes como si fueran visionarios, con la mirada perdida y obsesionados por la idea del proyecto. Esto lleva a comprender la forma cómo el empresario se mete en la empresa con cuerpo, mente y afectos.

La predominancia de este funcionamiento psicoestésico tiene su influencia en la afectividad. El individuo se torna taciturno, insociable, frío, reservado, imperturbable, tímido, delicado, sensible, nervioso. Encerrado tras la barrera que le brinda la "introversión, su vida interior se torna sumamente rica y activa. El intelecto embarcado en un gran despliegue mental pasa de la creación al invento, de la captación intuitiva al razonamiento. Por momentos se apasiona por la actividad febril de su fantasía creadora y por momentos se vuelve un razonador frío que se adhiere insensiblemente a su propia lógica. Aquí es el razonamiento del "lápiz y papel" el que adquiere la primacía.

De pronto toda esta actividad cesa por el agotamiento. Entonces la insensibilidad gira bruscamente y se torna en una exquisita sensibilidad que se apodera de él e invade su emocionalidad. Ahora es hipersensible al impacto estético y su interioridad se abre a las manifestaciones del arte. Cada uno tiene su propia predilección y su propio repertorio: la poesía, la música, la pintura, el teatro.

Los cambios de la escala o proporción psicoestésica (Kretschmer) se hacen por movimientos "saltatorios", bruscos y desmedidos, desproporcionados y desadecuados. En cambio en la escala diatésica, los cambios son "ondulatorios", suaves y más adecuados.
En la escala diatésica el afecto predomina sobre el intelecto. La vida es muy afectiva y poco intelectiva. Hay poca propensión hacia la concentración intelectual y hacia el pensamiento razonante. En cambio se exalta mucho todo lo que sea afectos y sentimientos. Hay una gran sinfonía para la captación del estado de ánimo de los demás pues está muy conectado con el mundo circundante, y esto le permite una gran identificación con el problema ajeno: el problema del otro es su problema. Con quien está triste se entristece. Con quien está alegre se alegra. Ante una situación de duelo, se conduele y la acompaña con todos sus sentimientos. En una fiesta, es el que más festeja. Esta gran capacidad de sintonía le permite resonar emocionalmente con la misma emoción del otro: tal como en un instrumento de cuerda, funciona la caja de resonancia.

En la escala psicoestésica, esta resonancia nunca es sincrónica con la situación desencadenante. No significa que no haya resonancia. Todo lo contrario, suele haber una gran resonancia interna, profunda, que permanece guardada y que no se exterioriza hasta que aparece la fase de hipersensibilidad. Entonces la eclosión emocional llega a ser muy intensa, pero a destiempo.

Otra variable es la bipolaridad "tensión-relajación", que es característica de la escala psicoestésica. El pasaje de una a otra es por saltos, bruscamente, sin transiciones.


3. La bipolaridad lentitud viscosa-repentinismo: escala enequética

Este funcionamiento es muy importante en la personalidad del empresario porque es el que interviene en la ejecutividad. Podría decirse que de él depende la motorización, el empuje y el espíritu de lucha. El administra la energía psíquica que es necesaria para que un proyecto se concrete en una realidad. En cierta forma, la capacidad de "hacer" del empresario, su rol de hacedor, se ejerce a través de este funcionamiento.

El psicoanálisis ha descubierto que la agresión es la fuerza que se transforma en acción. Para comprender bien esto, es necesario saber que la agresión es la fuerza psíquica que según cómo se la emplee puede ser destructiva o, por el contrario, constructiva. Si se la pone al servicio de la creatividad, el resultado es la construcción. Si en cambio se la usa al servicio de la destructividad, entonces la consecuencia es la destrucción.

Los polos de esta bipolaridad requieren ser estudiados y conocidos: van de la "viscosidad" al "repentinismo". Para comprenderla bien se la puede comparar al comportamiento de la gelatina. Si para volcada inclinamos el recipiente, la gelatina no se moverá como el agua que empieza a escurrirse desde el comienzo del movimiento. La gelatina -a pesar de la inclinación- se mantendrá "adherida" hasta que el recipiente esté casi perpendicular a la posición inicial, y entonces "repentinamente", la gelatina se volcará en bloque, en su totalidad. Este funcionamiento va de la "adhesividad viscosa" al "vuelco repentino".

En el polo de la viscosidad, el funcionamiento se caracteriza por las siguientes cualidades: la viscosidad, la adhesividad y la pegajosidad. La primera autora que observó esto fue Mme. F. Minkowska estudiando un grupo de personas que le llamaron la atención por la pegajosidad y la lentitud. Estos individuos se caracterizaron por su forma de hablar y de pensar: se mantenían adheridos al mismo tema sin poder desplazar su pensamiento, por sus movimientos lentos, por su forma de dar la mano que no querían soltar la del interlocutor, por su dificultad para terminar una entrevista y de encontrar cualquier excusa para reanudada, etc. Mme. Minkowska le dio la denominación de "temperamento glischroide" justamente por esta viscosidad.

La observación ha permitido registrar otros atributos importantes que son: la tenacidad, la perseverancia, la prolijidad, la minuciosidad, la meticulosidad, la escrupulosidad, la constancia, el tesón y el detallismo. Estas cualidades pueden ser sumamente útiles en el quehacer empresario cuando son empleadas para el estudio y la preparación de un proyecto o de una campaña, porque permiten analizar exhaustivamente hasta el último detalle. Un estudio de factibilidad puede llevar meses de análisis minuciosos. Un buen estudio o una buena preparación tiene mayores posibilidades de éxito.

El polo del "repentinismo", en algunos textos figura como "explosividad". Aquí se producen los fenómenos "ícticos" cuya aparición es "paroxística": así se llaman los fenómenos que se producen repentinamente, sorpresivamente; que aparecen como una descarga súbita, descarga que es la consecuencia de la acumulación de muchas pequeñas cargas que se han venido juntando en un lapso de incubación. Sus otras características son la rapidez, el entusiasmo, la vehemencia, el Ímpetu, la impulsividad, etc.

En el empresario es útil cuando, después de un período previo de estudio minucioso, llega el momento del lanzamiento de un programa y necesita tener la ejecutividad y la lucidez indispensables para tomar las mejores decisiones tácticas que el momento le impone.

Veamos a modo de síntesis el siguiente cuadro:


Funcionamiento patológico
esquizoide
cicloide
epileptoide


Bipolaridad funcional
psicoestésica
diatésica
enequética


Funcionamiento sano / exitoso
creatividad; concepción creativa
buen manejo de las relaciones humanas
ejecutividad, empuje, tenacidad, rapidez, etc.



Funcionamientos auxiliares (buffer o comodines): la ambigüedad y la facticidad

Los funcionamientos ya descritos podríamos considerados básicos de todo individuo. Hasta aquí me he referido a cómo intervienen en la personalidad del empresario. Me referiré ahora a los funcionamientos auxiliares que actúan como defensas en situaciones difíciles: la ambigüedad y la facticidad. Ambos cumplen funciones tácticas importantes en la toma de decisiones -ya sea para aceleradas o para dilatarlas-, en la delegación o asunción de roles en momentos álgidos. Actúan con un efecto de amortiguación de la ansiedad y pueden ser comparados con un efecto "buffer" (química) o una función "comodín" (naipes).

La ambigüedad o funcionamiento ambiguo

El Diccionario de la Real Academia Española (Madrid, 1956) define la ambigüedad como "lo que puede entenderse de varios modos o admitir distintas interpretaciones, y da por consiguiente motivo de dudas, incertidumbre o confusión". En otros diccionarios tiene la misma característica.

J. Bleger en Simbiosis y ambigüedad. Estudio psicoanalítico (1967) se dedicó a estudiarla. Puntualiza que la ambigüedad es definida desde el punto de vista del observador, o sea, en términos psicoanalíticos, desde la contra transferencia. Esto significa que el único instrumento capaz de detectar la ambigüedad es la contra transferencia. Sin ésta, la ambigüedad no sería detectable. Así como la transferencia se refiere a los afectos que aparecen en el paciente que se analiza, en relación con su analista, la contratransferencia se refiere a los afectos y las ocurrencias que aparecen en el analista en relación con su paciente. Estas reacciones son propias de todos los seres humanos, salvo que el psicoanalista las instrumenta para ponerlas al servicio de su técnica. En este sentido, la ambigüedad es la respuesta contratransferencial que el sujeto receptor experimenta ante las señales ambiguas que le vienen del sujeto emisor cuyo comportamiento ambiguo es el estimulante provocador. Si hacemos una extensión de estos conceptos al medio empresarial, podemos decir que tanto la contratransferencia como la transferencia se encuentran entre las reacciones afectivas de sus integrantes.

Un comportamiento, una expresión, un lenguaje o un término son ambiguos cuando pueden ser entendidos de varios modos. Una persona se conduce en forma ambigua cuando provoca incertidumbre y confusión en el otro, de tal modo que éste no sabe qué hacer. Una característica interesante es que esta ambigüedad no es percibida por el mismo sujeto que la posee y la maneja. Por lo tanto es un fenómeno inconsciente. Esta doble cualidad de la ambigüedad -ser inconsciente para el sujeto ambiguo y ser sentida o sufrida pasivamente por el destinatario- provoca un gran desconcierto y constituye, como se comprende fácilmente, una fuente de conflicto muy importante que ocasiona desacuerdos entre los que están comprometidos. La ambigüedad es la expresión manifiesta de un área de la personalidad en la que se mantiene un remanente de la in diferenciación del psiquismo, que es propia de los estadios más primitivos del desarrollo del ser humano.

Bleger relaciona estos estadios con lo que estudió y denominó "posición glischro-cárica". Esta es una estructura cuyo funcionamiento es el "sincretismo", el cual se caracteriza por la indiscriminación y la indiferenciación de todos los constituyentes psíquicos.





El funcionamiento fáctico: la facticidad

En el polo opuesto de la ambigüedad está la facticidad. Frecuentemente es la forma de salir de la ambigüedad. Suele verse que después de un período de ambigüedad hay una salida contrafóbica hacia este comportamiento.

La facticidad presenta un punto de interés en el ámbito empresarial pues es frecuente entre los empresarios y ejecutivos. Se caracteriza por el "hacer" o la "actividad fáctica" propiamente dicha. La acción es la forma de funcionar. Piensan haciendo: no pueden pensar en la meditación reflexiva. Podría decirse que los pasos de su razonamiento son actuados. Suele combinarse con la elación hipomaníaca de la escala diatésica; en este caso adquiere los atributos de la omnipotencia, la megalomanía y la grandiosidad narcisista. Entonces, las realizaciones pueden ser vividas como si fueran "hechos heroicos".

La "facticidad" es un funcionamiento favorecedor de la actividad empresaria. Las personas que presentan un perfil fáctico son sujetos que se adhieren y quedan fijados a determinadas situaciones, tareas o instituciones. Esta adherencia adquiere el carácter de obsesividad. Si se apegan a una institución, que puede ser una empresa, la adherencia se hace tan intensa que se convierte en una verdadera simbiosis indiscriminada entre el individuo y la institución. Esta entra a formar parte de su persona. (Aquí se comprende la expresión acuñada por Schlemenson: "La empresa soy yo".) Las vicisitudes de la empresa son vividas por el empresario como acontecimientos personales: lo que le ocurra a la empresa le ocurre a él. En aquellos empresarios en los que he podido observar esto, me ha impresionado la intensidad de este vínculo: es el más importante de su existencia. Incluso he podido ver que a algunos les ha costado la vida misma. A veces plantean problemas técnicos difíciles que han llegado a hacer peligrar la continuidad del tratamiento en momentos críticos de la empresa, requiriendo un extremo cuidado.


Ambigüedad y disociación: dispersión o diversificación

Cuando la ambigüedad se combina con la disociación aparece un fenómeno conductual que podría llamarse dispersión o diversificación. La dispersión funciona como una perdigonada: es dispersarse (el empresario) y dispersar el esfuerzo como para asegurar los resultados. La diversificación es una variante más atenuada y más fácilmente observable. ¿Por qué la dispersión es una forma de ambigüedad?

La ambigüedad es un ser y no ser, estar y no estar a la vez, un querer y no querer. Es decir, la ambigüedad es la contradicción, puestos sus dos términos (sí y no) en el mismo lugar y en el mismo momento. La disociación combinada favorece este aspecto de la ambigüedad. A su vez la dispersión se caracteriza por diversificar el esfuerzo en distintos objetos y/o lugares. Esta diversificación es una forma de "estar y no estar" en todos y cada uno de esos lugares y/u objetos.

Además la diversificación permite realizar uno de los funcionamientos típicos de la estructura glischro-íctica, que se caracteriza por dos movimientos: 1] juntarse y 2] dispersarse. Estos dos movimientos son fásicos. El "juntarse" es un movimiento de concentración centrípeta. El "dispersarse" es un movimiento de desconcentración centrífuga.

A ambos, juntar y dispersar, se los puede concebir como un conjunto "juntarse-dispersarse", un continuum en permanente movimiento de un extremo al otro. Tienen sus connotaciones en: juntarse y dispersarse, armarse y desarmarse, concentrarse y desconcentrarse. Su proyección somática se canaliza en "tensión-distensión", "tensionarse-distensionarse".

Este concepto, que comienza siendo individual, puede extenderse a los fenómenos sociales, grupales, institucionales, organizacionales. Las concentraciones y des concentraciones de grandes masas populares (como las de la Plaza de Mayo o las de las canchas de fútbol) son un claro ejemplo.

En una empresa también se dan estos fenómenos. Por ejemplo, la concentración puede manifestarse en un conjunto de empleados u obreros, o simplemente en los integrantes del staff (cúpula directiva). Estos son fenómenos concretos y palpables. Pero también pueden darse fenómenos de concentración de capacidades, de roles o de funciones de poder. En nuestra historia política se ha dado en varias ocasiones la concentración de poderes en una sola persona. Es difícil que esto ocurra en los regímenes democráticos, pero en los dictatoriales es más fácil.


Ambigüedad, omnipotencia, megalomanía y diversificación

La combinación de estos funcionamientos puede adoptar modalidades distintas según cómo se apliquen en la actividad empresarial.

Hay empresarios que se diversifican en varias empresas. Desarrollan su actividad en todas repartiendo su atención como pueden. Detrás de estas modalidades hay varias fantasías que operan en el trasfondo. Generalmente se basan en un fuerte sentimiento de inseguridad que los lleva a diversificar los esfuerzos y las inversiones de capital en distintas empresas para ampliar el margen de seguridad: si algunas van al fracaso, otras van al éxito. Un paciente solía decir: "No se pueden tener todos los huevos en una sola canasta". Este empresario había venido a tratarse por dificultades en el manejo de sus empresas y por problemas sexuales vinculados con su aparato genital. Esta expresión, que solía repetirla con frecuencia, se refería a cómo diversificaba sus inversiones. El análisis lo llevó a descubrir el significado sexual oculto en •la analogía entre "los huevos" y sus testículos. Justamente uno de sus problemas más agudos era que tenía varias relaciones de pareja, también diversificadas, porque no podía confiar en una sola mujer. Entonces tenía que "poner los huevos en distintas canastas", como una medida de seguridad porque le resultaba peligroso "ponerlos" en una sola. En el análisis recordó que de niño no podía confiar en su madre, pues ésta, por llevar una vida social muy activa, solía dejado abandonado en manos de la cocinera y de las distintas mucamas que desfilaban por su casa. Por otra parte, su padre -también empresario industrial- estaba todo el día fuera de su casa y tenía relaciones con otras mujeres. Con estos datos se comprenden tanto su desconfianza por las mujeres como su fuerte identificación con el padre.

C. K., otro paciente, tiene varias empresas en distintos lugares del país. El avión y el teléfono son sus medios indispensables para poder mantener un contacto permanente con todas ellas. Le gusta decir de sí mismo que es un "gran hacedor" y que quiere "estar en todas partes" -como Dios-. Como puede verse, es bastante claro el funcionamiento de su omnipotencia.
En Santa Fe tiene una empresa de transportes; en el Chaco, una empresa constructora; en Carmen de Patagones, una sociedad dedicada a la cría de ovejas; en Buenos Aires está organizando una tarjeta de crédito; en Córdoba tiene en explotación una cantera. Está permanentemente viajando en avión. Suele repetir: "Me he pasado toda mi vida en el aire".

En Buenos Aires -que es donde tiene domicilio- sólo está pocas horas de algunos días de la semana y algunos week-end. Difícilmente puede saberse cuándo se lo puede encontrar en esta ciudad.

Con grandes dificultades pudimos conciliar un horario para su tratamiento, porque fue constante su dificultad en el control del tiempo cronológico. Era impredecible tanto su presencia en las sesiones como el cumplimiento del horario de las mismas, dada su gran dependencia de los albures de sus empresas. Estas le significaban un esfuerzo considerable.

En este paciente, la diversificación se da en forma espacial, geográfica: él estaba repartido entre varias empresas que están ubicadas en ciudades muy distantes entre sÍ, con distancias que oscilan entre los 300 y los 1.800 Km. entre ellas. Esto lo obliga a viajar diariamente en avión con -algunas veces- varios viajes aéreos en el mismo día. Solía jactarse de tener más horas de vuelo que un piloto profesional.

Otro paciente se iba con una frecuencia semanal a su casa de la costa de un país vecino, distante unos 600 Km., y continuaba en contacto permanente con su empresa por vía telefónica o por radioteléfono. Aprovechaba los momentos de esas estadías para efectuar otras inversiones en ese lugar.

S. J. tiene sus empresas distribuidas en dos países distintos. Las empresas no tienen ninguna conexión entre sí y son totalmente distintas. Una es un supermercado, otra es una venta de materiales de construcción, otra es una clínica dedicada a medicina especializada, y por último diversas inversiones inmobiliarias.

M. S. tiene una fábrica de ropa masculina y un edificio de departamentos para rentar. Va con frecuencia a la playa donde ha implementado con otros amigos y colegas un servicio de teléfono inalámbrico en la misma playa para estar permanentemente comunicados con sus respectivas empresas. Como resultado, este paciente terminó sintiendo que la playa era una prolongación de su empresa y, por lo tanto, no descansaba. Mantenía así la imagen de que la empresa era una monstruosa ameba que enviaba pseudopodios a todo lugar en donde él estuviese, como para mantenerlo atado y sometido. Ante cualquier descuido "él podía ser devorado por la empresa, vía pseudopodio". Es obvio que debajo de toda esta situación estaba la fantasía profunda de una madre sometedora, aprisionadora y voraz ligada a él por un cordón umbilical aún sin cortar.

En otros pacientes la diversificación se da en otras áreas; por ejemplo en la conducta. Ponen una parte de su interés afectivo en la empresa y otra parte importante la depositan en otro lugar. Puede ser en una amante, o en la actividad donjuanesca (me refiero a la actitud de conquistar mujeres sin establecer vínculos durables), o en un hobby, o en un deporte. Estas actividades son significativas cuando absorben un monto importante de tiempo y de energía mental.
La administración de la "acción", o mejor del "comportamiento de acción", referida al componente predominante de la "personalidad de acción" puede darse también en la "dualidad" propia de los comportamientos duales o disociados, que es el fenómeno principal en los cuadros de "doble personalidad". En estos casos, la acción está desarrollada especialmente en la parte disociada que se expresa como "personalidad segunda". Esto se ve con claridad en los cuadros de cleptomanía, de dipsomanía, de dromomanía, de piromanía y de conducta sexual perversa: es en estos episodios donde se desarrolla el comportamiento de acción. El acting out puede ser incluido en esta descripción.

Puedo referir como ejemplo a una paciente que llevaba una vida aparentemente normal en su matrimonio y que en su doble vida era capaz de realizar viajes al exterior con alguna de sus parejas homosexuales, o pasarse varios días junto con su amante heterosexual. En esos momentos de disociación también aparecían traslados espaciales geográficos, como ir a Bariloche, o a EE.UU., o a Australia, en viajes de tres o cuatro días en "aventuras" que provocaban asombro.

En una de sus aventuras, se fue a EE.UU. junto con una amante para ir a encontrarse con unos amigos. Al regresar pasaron por New Orleans donde se quedaron algunos días para vivir un momento idílico antes de regresar y separarse. En uno de los paseos que hicieron por la ciudad, se metieron en la tienda de un shopping center. De pronto, repentinamente le dijo a su amiga: "¡Me llevo este sweater!" Dicho y hecho. Se metió la prenda dentro del bolso que llevaba. Al salir, cuando se disponían a cruzar la puerta, sonó la alarma. Vino la policía del local, le revisaron el bolso y ella terminó en la estación policial cercana. Allí, como no le encontraron otros antecedentes, le cobraron una multa y la dejaron en libertad previo juramento de que se comprometería a no volver a dicha ciudad dentro de los próximos cinco años.

En este tipo de estructura psíquica -emparentada con la cleptomanía- la disociación es tan importante que muestra un tipo de personalidad fuertemente contrastante con la otra, que evidencia diariamente cuando se encuentra en su medio habitual, en el cual se desempeña como esposa, madre y empresaria. Hay dos facetas, hay dos identidades, hay dos personas en una misma persona: una que es la cotidiana madre, esposa y empresaria, y la otra que es la esporádica "madona de las siete lunas", que de pronto tiene su aventura de dos, cuatro o siete días y que luego vuelve a su cotidianeidad.


El armarse y desarmarse

El funcionamiento de "armarse" y "desarmarse" puede ser estudiado en el empresario. Estos términos son metafóricos, pero tanto uno como el otro tienen una doble connotación: a] la metafórica propiamente dicha y b] la funcional. Ambas aparecen juntas; no se contradicen y se complementan.

El empresario tiene que "armarse" cada mañana, cuando se prepara para ir a su empresa. Allí tiene que estar bien armado para poder enfrentarse con cada uno de los problemas que lo esperan. Este es un armarse cotidiano y normal, en el sentido de que se refiere al armarse psíquica, emocional y físicamente. En lo físico, el empresario requiere la indumentaria que mejor se preste a su desempeño. Es clásico que en Londres el hombre de negocios se vista de saco negro, pantalón fantasía, sombrero hongo, camisa blanca de cuello alto, attaché y paraguas. Esa indumentaria debe representar a la armadura de los caballeros medievales. Cada empresario, cada ejecutivo, debe tener la indumentaria y los elementos que lo invistan psíquicamente de los atributos correspondientes. Algunos de dichos elementos cumplen la función de fetiche protector (en reemplazo del acompañante del fóbico).

Recuerdo un paciente que solía venir a sus sesiones con un attaché en el que traía -además de sus papeles de negocio- sus medicamentos: comprimidos ansiolíticos y gotas nasales, y una botellita de whisky, al que podía recurrir en caso de la aparición paroxística de una crisis de ansiedad. Nunca los necesitó pero si le faltaban se sentía desarmado. Otro paciente que tomaba una medicación betabloqueante, siempre ingería un comprimido cuando tenía que enfrentarse con algún acontecimiento inhabitual. Así se sentía armado, tranquilo y seguro.

Este armarse adquiere un mayor sentido cuando se refiere a prepararse mentalmente para enfrentar una situación difícil. Algunos son sumamente cuidadosos. Estudian las estrategias y las tácticas más convenientes para lograr su objetivo, sabiendo que muchas de estas situaciones son ocasiones que no vuelven a repetirse y que un éxito o un fracaso pueden incidir en períodos de largo plazo. Por eso, el empresario en esos momentos puede estar poniendo en juego un futuro. Cuando las cosas que se arriesgan son de mucho monto requieren un mejor armado. La actividad empresarial significa generalmente una lucha competitiva y como tal, lo mismo que los combates armados, requiere una buena preparación. O sea un buen armado. Todo buen armado incrementa las posibilidades de éxito.

Si consideramos más detenidamente este tema, no podemos obviar el hecho de que el armado mismo plantea problemas para ser eficaz. En este sentido es necesario distinguir un armado patológico de uno útil. En el armado patológico vamos a encontrar una serie de fenómenos que sólo cumplen la función de calmar y elaborar la ansiedad por medio de un conjunto de manifestaciones de carácter ritual y mágico. En estos casos, la preparación está salpicada de una secuencia de pasos que significan estereotipos matrices y mentales. El armado útil es aquel que se adelanta a los acontecimientos con el pensamiento y la imaginación. Hipotetizando situaciones diferentes y previendo posibles desenlaces un buen armado prepara respuestas para esas posibles vicisitudes. Aquel que mejor previsión logra, tendrá mejores posibilidades de éxito.

Se puede observar que la ambigüedad incide en cualquiera de los otros funcionamientos.


Incidencia del funcionamiento ambiguo en la empresa: horizontalidad y verticalidad en la empresa

En la empresa se da un juego inestable en el desempeño de los roles, juego que se estructura en una bipolaridad pendular que va de la "definición" clara del desempeño, a la "ambigüedad" de los mismos. La definición de los roles depende: 1] del tipo y grado de capacitación que requiere, y esto a su vez depende del grado de conocimiento del "oficio", y 2] de la asunción de la "verticalización" -y su relación armónica con la "horizontalización"- que dicho rol impone.

"Verticalidad" y "verticalización" se refieren a la relación vertical que caracteriza la relación de autoridad y de subordinación entre sí; la "horizontalidad" y la "horizontalización" son la relación entre pares (corno si fueran hermanos).

Cada rol impone intrínsecamente un grado de verticalidad y un grado de horizontalidad que deben ser adecuados al mismo. Ninguno puede ser totalmente vertical ni enteramente horizontal. Para que el rol sea desempeñado con eficacia, requiere que quien lo ejerce tenga una clara noción de cuándo es necesaria la verticalidad y cuándo la horizontalidad. Seguramente las proporciones de cada una son distintas en cada rol.

La relación vertical o de verticalidad tiene su raíz en la relación paterno-filial (o en sus derivados: madre-hijo, tío-sobrino, abuelo-nieto, etc.) y por lo tanto está teñida de las secuelas que quedaron de las impresiones (gratificaciones, frustraciones, conflictos) vividas en aquellos vínculos. Por supuesto esas impresiones se actualizan y re-actúan en el momento del desempeño de estos roles que por relaciones de similaridad las despiertan y las reviven. Hay una compulsión a repetir las situaciones de la infancia que mantienen su vigencia emocional. Como esta repetición es de carácter metafórico, el aspecto emocional de la repetición es consciente, pero la motivación siempre es inconsciente. Siendo consciente la emoción, el protagonista la atribuye al que despertó la reviviscencia haciéndolo culpable del conflicto y le atribuye aviesas intenciones. En esta óptica emocional es fácil ver caprichosas y malintencionadas reacciones del otro involucrado. Así la orden del jefe no es vivida corno una medida necesaria, sino corno una "orden caprichosa" de alguien que hace "abuso de autoridad", y el incumplimiento del subordinado es juzgado como "rebeldía y desobediencia", que es la reactivación de los propios sentimientos de rebeldía frente a aquel padre "autoritario". Se comprende entonces como esto suele ser fuente de intensos conflictos en la empresa.

La horizontalidad, al repetir la relación entre hermanos, reproduce las ventajas y los inconvenientes de aquella relación. Frente a una determinada situación normativa -una orden "que viene de arriba"- que despierta al fantasma siempre latente de la "autoridad paterna" y que puede aparecer sorpresivamente en el medio empresarial, es un alivio entonces encontrar con quién confraternizar. Puede ser un compañero en paridad de condiciones; entonces no hay problema. Pero a veces es un subalterno; entonces aparecen problemas: un acortamiento de la distancia, una ruptura de límites y un exceso de confianza y se altera la funcionalidad.

Muchas veces un superior, por razones emocionales, corno una crisis de miedo no muy consciente frente a su subalterno, abandona la verticalidad y pasa a una horizontalidad alterando los aspectos formales de la relación superior-subalterno. Esto provoca una perturbación funcional de ambos roles implicados. Esta alteración puede ser episódica o periódica y puede terminar siendo permanente. En este caso se pervierte el funcionalismo de los roles comprometidos y se instala una situación perversa -en el sentido empresarial-, pudiendo quedar localizada o extenderse si los involucrados son más jerarquizados. Un paciente que estaba al frente de una empresa había tomado como empleado a un antiguo amigo de la infancia. Como en aquella época el amigo había ejercido cierta dominación sobre él, en la relación empresarial la dominación del pasado arrojaba su sombra en dicho presente determinando dificultades que entorpecían el rendimiento que se esperaba en su función específica.
La ambigüedad se caracteriza por el vaivén entre la horizontalidad y la verticalidad. La horizontalidad es más acorde con la ambigüedad y el funcionamiento ambiguo: es como si fueran todos iguales. A veces la ambigüedad se refiere a una falta de definición y de límites en el desempeño de roles. Otras veces la ambigüedad se refiere a falta de verticalidad; o sea falta de discriminación entre autoridad y subordinación.

Pero la ambigüedad va más allá todavía: significa "ser y no ser" a la vez, "ausencia y presencia", "sí y no", "negro y blanco" que es distinto de gris, "bueno y malo", "lindo y feo", "agradable y desagradable", "fácil y difícil", o sea toda la gama de opuestos contradictorios que sea imaginable. La misma contradicción es ambigua.


Resumen
La personalidad del empresario interesa a la investigación psicoanalítica por la cantidad múltiple de faceta s que en ella se ponen en juego y por la extraordinaria creatividad que promueve. El interés de este trabajo se ha concentrado especialmente en el estudio de cuáles son los componentes psicológicos que inciden y determinan el funcionamiento empresarial y especialmente cuándo y en qué forma éstos determinan el éxito o el fracaso de la gestión. El interés es mayor en aquellas personalidades que son capaces de generar empresas.

El psicoanálisis con sus descubrimientos teóricos aporta nuevas luces para comprender lo que ocurre en el empresario y en el vínculo que establece con la empresa. En el vínculo empresario-empresa se pueden detectar relaciones diádicas y triádicas o triangulares.

Las relaciones diádicas llegan a ser análogas a la simbiosis niño-madre y, como ésta, pueden revestir los caracteres de la patología más regresiva. En los casos más serios pueden llegar a tener carácter psicótico: esto ocurre cuando el empresario se aliena en la empresa, cosa que puede llegar a costarle la vida.

Las relaciones triádicas toman la forma y las características del triángulo edípico. Estas relaciones nunca sobrepasan los niveles propios de la patología neurótica. En ellas el juego emocional es más saludable.

El estudio específico de la personalidad del empresario plantea vicisitudes interesantes si se tienen en cuenta los desempeños que requieren el ejercicio del rol empresarial. A partir de conceptos psicoanalíticos y de observaciones clínicas, se pueden estudiar varios funcionamientos que pueden ser clasificados en dos grupos: a] básicos y b] auxiliares. Los funcionamientos básicos son tres "bipolaridades funcionales": 1] la bipolaridad depresión-elaboración; 2] la bipolaridad hiperestesia-anestesia psíquica, y 3] la bipolaridad lentitud viscosa-repentinismo. Los funcionamientos auxiliares son: 1] la ambigüedad y 2] la facticidad. Según el autor, estos dos últimos constituyen entre ambos también una bipolaridad: la ambigüedad-facticidad.

Se estudian además algunos comportamientos que se derivan de la ambigüedad cuando ella se combina con la disociación: la dispersión y la diversificación, el armarse y desarmarse. Y se trata la incidencia del funcionamiento ambiguo en la empresa, que provoca alteraciones de la verticalidad o de la horizontalidad de la misma.



Résumé
Personnalité de l'entrepreneur.
Un étude psychanalytique

La recherche psychanalytique se voit enrichie par l'étude de la personnalité de l'entrepreneur car les aspects qui y entrent en jeu sont multiples et la créativité déployée y est extraordinaire. Ce travail étudie principalement les composants psychologiques qui déterminent et qui jouent sur le fonctionnement de l'entrepreneur, tout en essayant de voir quand et comment ces composants déterminent le succes ou l'échec de la gestiono Les personnalités capables de créer des entreprises présentent un intéret encore plus grand.
Les découvertes théoriques de la psychanalyse permettent de mieux comprendre ce qui arrive avec l'entrepreneur et le lien qu'il établit avec l'entreprise. Des relations diadiques, triadiques ou triangulaires peuvent s'observer dans le lien entrepreneur-entreprise.
En ce qui concerne les relations diadiques, il peut arriver qu'elles aient une grande similitude avec la symbiose qui se produit entre l'enfant et la mere et de meme que pour cette derniere les caracteres de la pathologie la plus régressive peuvent apparaitre. Dans les cas plus graves, il y a meme un caté psychotique qui se manifeste lorsque l'entrepreneur s'assujettit a l'entreprise (ceci peut lui coûter la vie) .

Pour ce qui en est des relations triadiques, el1es prennent la forme et les caractéristiques du triangle oedipien. Ce genre de relation ne dépasse jamais les niveaux de la pathologie névrotique. Le jeu émotionnel est ici plus sain.

Si l'on tient compte des travaux a réaliser pour pouvoir exercer le role de l'entrepreneur, des circonstances intéréssantes se dégagent de l'étude spécifique de ce genre de personnalité. Il existe des notions psychanalytiques et des observations cliniques qui permettent d'étudier plusieurs fonctionnements que l'auteur sépare en deux groupes: a] fondamentaux et b] auxiliaires. Les fonctionnements fondamentaux sont trois "bipolarités fonctionnelles": 1] la bipolarité dépression-élaboration; 2] la bipolarité hyperesthésie-anésthésie psycruque et 3] la bipolaríté lenteur visqueuse-soudaineté. Les fonctionnements auxiliaires sont: 1] l'ambigüité et• 2] la facticité. L'auteur soutient en outre que ces fonctionnements auxiliaires constituent a eux delL,( une autre bipolarité: 1 'ambigüi té- factici té.

Certains comportements dérivant de l'ambigüité combinée a la dissociation sont également étudiés: la dispersion et la diversification, le montage et le démontage. Finalement, c'est l'incidence du fonctionnement ambigü qui est étudiée, lorsque celle-ci provoque des changements dans la verticalité ou l'horízontalité de l'entreprise.


Summary
The Personality Of The Businessman
A Psychoanalytic Study

The personality of the businessman is interesting for psychoanalytic investigation because of the many facets involved in it and the tremendous creativity it promotes. This paper has focused its interest on the psychological factors that influence and determine the functioning of business, particularly the moment and manner in which they determine the success or failure of the endeavor. Most interesting are those personalities capable of generating businesses.
The theoretical discoveries of psychoanalysis throw light on what happens in the businessms.n and in the relationship he establishes with the business. In the latter, diadic and triadic or triangular relations can be detected. Diadic relationships are analogous to mother-child symbiosis and may consequent1y acquire the characteristics of the most regressive pathology. In the most serious cases it may even be of psychotic nature: this happens when the businessman is alienated in the business, something which may eventual1y cost him his life.
Triadic relationships have the form and characteristics of the Oedipal trian• gle. These relationships never go beyond the level of neurotic pathology. Rere, the play of emotions is healthier.
Specific study of the personality of the businessman brings up interesting vicissitudes in view of the tasks required for the exercise of the role of busi• nessman. Based on psychoanalytic concepts and clinical observation, several types of functioning can be studied, classified into two groups: a] basic and b] auxiliary. The basic types of functioning are three "functional bipolarities": 1] the depression-elation bipolarity; 2] the psychic hyperaesthesiaanaesthesia bipolarity and 3J the viscous slowness-precipitativeness bipolarity. The auxiliary functionings are: 1] ambiguity and 2] factitiousness. The author considers these constitute the bipolarity: ambiguity-factitiousness.
A study is made of behaviour derived from the combination of ambiguity and dissociation: dispersion and diversification, pulling oneself together and coming aparto The influence of ambiguous functioning on the business is disturbances in the organization's verticality or horizonality.


Bibliografía
Abbagnano, N.: Diccionario de filosofía. F.C.E., México, 1963.
Bleger, José: Simbiosis y ambigiiedad. Estudio psicoanalítico. Paidós, Buenos
Aires, 1967.
Diccionario de la Real Academia Espaiiola .. Madrid, 1956.
Jacques, E.: A General Theory of Burocracy. Heinemann, Londres, 1976. Lalande, A.: Vocabulario técnico y crítico de la filosofía. El Ateneo, Buenos
Aires, 1953.
Schlemenson, A.: Análisis organizacional y empresa unipersonal. Paidós, Buenos Aires, 1987.
 

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